Apoyo psicológico para dejar de fumar

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Dejar el tabaco no es una decisión que se toma en un momento y por lo tanto ya podemos abandonarlo. Es más lógico pensar que se trata de un proceso, con unas etapas en las que primero cambiamos nuestras actitudes y después cambiamos nuestro comportamiento.

Podríamos poner todos los beneficios que conocemos en el plato de la balanza de “razones para dejar de fumar “ y además, puedes ir añadiendo otras muchas de tu propia cosecha. Seguro que son tantas que suman un peso importante que hace inclinarse la balanza. En el otro platillo (razones para seguir fumando) también se pueden poner muchas y, lo curioso es que aunque solo se ponga una, puede ser de tal peso que supere a todas las del otro y al final nos quedemos como estamos. Por ejemplo, “sufro muchísimo cuando intento dejarlo” tiene tanto peso que por si sola basta para continuar fumando, pero si además le añadimos “al final, después de tanto sufrir acabo cayendo”, ya tenemos todo en contra de intentar ningún cambio. Nos desmotivamos nosotros solos con nuestras razones de peso. Contra esas razones no cabe decir un simple “con este método no sufrirás ansiedad, ni deseo, ni nada de nada” porque nosotros no creemos en eso. Pensamos por nuestra experiencia que es inevitable un cierto grado de contrariedad, pero a la vez se producen muchas ventajas importantes que irá notando desde el principio.

Aprendemos de las experiencias que tenemos, por eso si tus intentos anteriores de dejarlo han sido un fracaso, es normal que tengas una visión pesimista sobre tu capacidad para quitarte de fumar. Necesitas nuevas experiencias que te aporten gratificaciones para que tu visión cambie. Te puedo adelantar que no se trata de tener una gran fuerza de voluntad sino de que aprendas estrategias que te hagan sentir que tienes control sobre tu voluntad. Las técnicas se dirigen a cambiar cómo pensamos sobre nosotros en relación a nuestra capacidad de no fumar, a disminuir la intensidad de las emociones negativas, a aliviar las sensaciones físicas provocadas por la falta de nicotina, etc.

Este programa se basa en la reducción gradual de nicotina y alquitrán, con lo que desaparecen síntomas como el mal humor, la desconcentración, el estrés, el apetito y todas esas otras sensaciones desagradables que han sufrido los fumadores más de una vez al intentar dejar el tabaco por sí mismos.

Debes saber sobre el proceso de cambio que vas a seguir, que el cambio de una conducta adictiva no es un fenómeno de todo o nada, es un proceso de carácter más que lineal. La recaída es una parte normal del proceso, siendo más la regla que la excepción. Pero levantarse es posible y te hará más fuerte. No debes sentirte ni culpable ni fracasado por ello. Ha de darte el empuje para seguir adelante.

Si por salud, por los tuyos o cualquier otro motivo has decidido que ya es hora de dejar el tabaco, este es tu momento.