Diabetes, deporte y psicología

Con motivo del Día Mundial de la Diabetes, la semana pasada se han celebrado diferentes actos para concienciar y promover hábitos de vida saludables en los pacientes de diabetes. Este año además, se ha hincapié en la importancia del deporte.

La diabetes es una enfermedad crónica que sorprende a mayores y niños y produce un gran impacto emocional. La persona que recibe el diagnóstico suele tener ciertas dificultades en aceptarlo y normalizar esta situación en su vida. La reacción más frecuente a la hora de recibir el diagnóstico es el shock y la negación. El pensamiento más frecuente es “esto no me puede estar pasando” o “¿por qué a mí?”.

A partir de ahí se genera un debate interior en el que la persona debe adaptarse a la nueva situación y convencerse a sí misma de que la diabetes, ahora, forma parte de su vida. No es infrecuente acudir a un psicólogo en busca de ayuda para este fin. En el caso de los niños, la situación es parecida; especialmente durante la adolescencia, donde cualquier cambio o característica que te diferencie de tus amigos es vista como algo catastrófico. A veces, cuando los niños son más pequeñitos, el impacto emocional es menor. En estos casos, lo “asumen” los padres, quienes evalúan esta situación como el fin de las buenas expectativas de futuro que tenían para sus hijos, pero nada más lejos de la realidad.

Aunque la diabetes cambia los hábitos de las personas eso no implica que sean menos fuertes o menos capaces… (o cualquier otro adjetivo que se os ocurra) que los demás. Me ha sorprendido la historia de Josu Feijoo, el primer diabético que ha ido nada más y nada menos que ¡al espacio! Y esta es una de las tantas proezas de este alpinista vasco, pues ha coronado las Siete Cumbres y los tres Polos. Feijoo tiene ahora el “reto diabéticos Everest” donde durante 17 días realizarán trekking por el Himalaya demostrando que la telemedicina es una opción que dota de gran independencia al enfermo de diabetes.

La diabetes, como cualquier enfermedad crónica es otra piedra que nos podemos encontrar en nuestro camino y a la que debemos amoldarnos si no queremos sucumbir a ella. Como cualquier otra circunstancia a la que nos podemos enfrentar tenemos dos opciones. Una de ellas es centrar nuestros esfuerzos en cambiarla, aunque sabemos que es imposible, nuestra cabeza no deja de pensar qué podemos hacer. Creemos que nos merecemos esta circunstancia y nos centramos en ese enfado. Pero aún así, no cambiará nada, porque el que nos haya “tocado” la diabetes, el revertir la situación… no depende de nosotros. Piensa: ¿qué es lo que sí depende de ti? Tu actitud hacia la misma, hacia el control médico, hacia la medicación y el cuidado de tus hábitos. Si tus esfuerzos se pudieran medir en una escala, ¿qué sentido tiene dedicarle el más mínimo empeño a algo que no tiene solución? ¡Céntrate en que ni la diabetes ni nada te quite las ganas de hacer todo lo que te queda por delante!
 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA