Hipocondría

Hace poco me ha llegado un caso a consulta en Granada que no esperaba encontrar. Mis clientes deportistas vienen para potenciar su rendimiento deportivo. Los que no lo son, suelen traer trastornos psicológicos del tipo depresión, ansiedad, falta de autoestima, problemas de pareja, miedos… Y justo apareció una mezcla combinada: un deportista hipocondriaco.

La hipocondría es el miedo a la enfermedad o a la muerte, partir de una interpretación personal de síntomas físicos. Es decir, la persona tiene síntomas o signos que él considera indicativos de una enfermedad grave y eso le provoca ansiedad y un malestar clínicamente significativo.

Justo aparecieron los síntomas tras una carrera, en la que tras un esfuerzo físico, su cuerpo reaccionó de forma distinta a las anteriores veces. Vomitó y se deshidrató y tuvo que ser internado. Tras realizar pruebas, y confirmar que solamente se debió al esfuerzo acusado, mi paciente seguía con molestias en general, falta de energía y de vez en cuando, un pinchazo en el pecho. El problema comenzó cuando su cabeza empezó a dudar del diagnóstico médico: “Y si se han equivocado?, ¿y si aún tengo algo?”. Entonces fue cuando, ante esa duda, mi paciente comenzó a autovigilarse: continuamente estaba pendiente de su cuerpo, de cómo latía el corazón, de si se notaba hoy más fatigado… Y al mínimo cambio que notaba, se le disparaba la ansiedad. Incluso, ya generalizaba, sintiendo síntomas nuevos cada vez; y lo peor: anticipaba la posibilidad de que aparecieran estos síntomas que, efectivamente, acababan apareciendo.

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Las personas odiamos esa sensación de malestar, así que hacemos todo lo posible por reducirla. En la hipocondría, la manera que encontramos es lo que llamamos “conductas de enfermedad”: toda nuestra atención se centra en los síntomas, continuamente estamos observando cualquier cambio en nuestro cuerpo y comprobando que todo va bien, o buscamos información que desmienta “nuestro diagnóstico” de que estamos enfermos. Así que empezamos a buscar en internet información. Como el cerebro es selectivo, y atiende a aquella información que confirma nuestras creencias (que estamos enfermos) se va a detener en aquella que le lleve a pensar de que efectivamente, algo anda mal. Además, tenemos que tener en cuenta que cuando busco en internet puedo encontrar todo: información fiable y no fiable. Otras conductas de enfermedad son las visitas continuas a médicos, la realización de unas pruebas tras otras, que al final, siempre dan el mismo resultado: no tenemos nada grave (y si llegan a detectar algo, suelen ser pequeñas cosas como tenemos el resto de las personas, pero no enfermedades que nos puedan llevar a la muerte inminente). De todas formas, nunca ningún diagnóstico nos va a parecer lo suficientemente fiable.

El problema con la realización de las conductas de enfermedad es que la ansiedad baja a corto plazo, pero se mantiene y se incrementa a largo plazo. Lo peor, es que la hipocondría se va adueñando de la vida de la persona, que ve cómo ésta, de repente, sólo gira en torno a la enfermedad.

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¿En qué va a consistir la terapia?

  • Lo primero es descartar cualquier dolencia física u enfermedad para lo que se acude UNA VEZ al médico.
  • Desterrar las conductas de enfermedad para impedir que la hiponcondría se perpetue y vaya a más.
  • Reinterpretar los síntomas como reacciones de tu cuerpo a la ansiedad y no como signo de enfermedad o muerte inminente. Incluso, necesitamos aprender que no siempre tendremos una explicación de nuestros síntomas, pero que no tiene porqué estar relacionado con la muerte o la enfermedad grave.
  • Para ello, necesitamos aprender técnicas de manejo de ansiedad.

Si te encuentras en esta situación y crees que necesitas ayuda, no dudes en buscarle solución lo antes posible. estaré encantada de ayudarte.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL Granada