Jóvenes promesas: pies en la Tierra

El mundo del deporte gira en torno a los éxitos, las medallas y los trofeos. Tiene una magia especial que hace que adultos y pequeños vivamos goles o carreras como si fueran nuestras. Se ponen grandes expectativas en los deportistas, y cualquier fracaso se vive como una auténtica desgracia.
Desde muy jóvenes, nuestros deportistas comienzan a entrenarse durante largas horas para adquirir la técnica, la táctica o el físico que les hará estar primeros en la clasificación o quedarse a las puertas de selecciones, grandes torneos o de la marca para poder competir. Ellos mismos saben que pueden llegar muy alto, pero también siente la presión de padres, entrenadores, aficionados y hasta de la fama.

Rory McIlroy, tiene solo 23 años y ha superado ya al gran Tiger Woods, liderando el rank y firmando un contrato con Nike de más de 200 millones de dólares. De hecho, se le considera como la estrella del deporte que, después de Neymar, tiene mayor valor comercial.

Cada persona se mueve en el escenario de su vida, y aunque igual nuestros jóvenes deportistas no han firmado contratos millonarios, el saberse con posibilidades puede hacer que les sobre pueda la presión. En ocasiones, las expectativas que ponen en ellos sus padres, entrenadores o incluso sus seguidores son lo que hacen que tengan pensamientos como “tengo que hacerlo mejor esta semana porque mis padres vienen a verme”, “decepcionaré al entrenador si no llego al objetivo”, o “no soy lo que se espera de mí”. Otras veces, la presión viene impuesta por ellos mismos, por su afán de perfeccionismo y de querer llegar a ser el número uno. Y por último, la presión puede venir de haber conseguido rápidamente el éxito, y verte como MCIlroy superando a tus ídolos.

Jóvenes promesas, ¡pies en la tierra y poneros el mono de currantes! Los éxitos de grandes deportistas vienen del esfuerzo diario, de la humildad y de la superación personal. A quien debes superarte es a ti mismo, a quien tienes que rendirle cuentas, es a ti mismo. Tu sabes perfectamente si te estás esforzando al cien por cien, si vagueas en los entrenos o si has competido a tu mejor nivel. Tú sabes que no puedes dejar de ser persona, que los resultados no determinan quien eres y que las medallas se ganan paso a paso, y no se las debes más que a ti mismo.

Sea porque el éxito te ha llegado y te supera como si se espera grandes cosas de ti pero los resultados no acompañan, permíteme un consejo: olvida todo eso y piensa ¿quién eres tú y qué te hace grande? Si te centras en tu día a día, en lo que depende de ti, en lo que haces más que en lo que consigues, el éxito llegará, y se mantendrá pues es el secreto de los grandes deportistas.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa PARA IDEAL GRANADA