Más allá del límite

Este fin de semana ha tenido lugar, en el Poniente granadino, la carrera “Última Frontera” en la que más de 100 atletas ponen a prueba sus límites. Con una distancia máxima de 166 kilómetros, muchos nos preguntamos cómo un deportista es capaz de superar una prueba de tal magnitud; y más aún, cómo son capaces de tener tal constancia que les permita llegar más allá de lo que parece el límite.

Probablemente no todos seríamos capaces de correr esta prueba, pero tenemos muchas situaciones en nuestra vida diaria que requieren un esfuerzo similar: sacar nuestro negocio hacia adelante, educar a los niños, cuidar la pareja, terminar los estudios… Te voy a dar tres secretos que atletas de éste calibre utilizan para que los apliques y consigas la meta que te propongas:

  • Tener un objetivo claro: un deportista se entrena de forma diferente en función de qué deporte practique o cuánta distancia tenga que recorrer, por ejemplo. ¿Sabes cuál es tu objetivo, a dónde quieres llegar tú? Procura delimitarlo de la forma más específica posible. Intenta hacer un símil con el deporte: qué modalidad practicas (en qué área de tu vida te vas a centrar –trabajo-), qué distancia correrás (a dónde quieres llegar -quiero ampliar mi red de contactos-), cuándo tendrá lugar la prueba (pon una fecha tope para conseguirlo) y ahora, piensa cómo vas a hacerlo.
  • Recuerda tus éxitos y responsabilízate de tus fracasos: es frecuente que se nos olvide aquello que sabemos hacer bien, o aquello que ya conseguimos. ¿Sabes montar en bicicleta? Si yo alabara esa habilidad, seguro que me contestarías: “¡si no es nada! ¡es muy sencillo!”. Ahora es fácil. Pero me apuesto cualquier cosa a que te has caído alguna que otra vez o que cuando te quitaron las ruedas de atrás, tus padres ¡casi hicieron una fiesta! Una persona es capaz de mantener su motivación y ser constante en su empeño si recuerda esos éxitos que ha ido consiguiendo, si es capaz de ver todo lo que hemos ido superando, aunque ahora ya sea algo nimio para nosotros. Por otro lado, si has fallado, solo tienes que hacerte una pregunta: ¿qué tienes que hacer para solucionarlo? Si vemos así el error, será más fácil seguir hacia adelante, no desearemos dejar de intentarlo, ni nos colgaremos la etiqueta de fracasados o inútiles, o a la tarea como imposible.
  • Visualiza la recompensa: dedica, al menos, unos minutos al día a imaginar cómo te sentirás cuando alcances tu objetivo. ¿Qué pensarás, qué emociones y sensaciones tendrás? Una de las cosas que hace que el deporte enganche tanto a la gente es el “chute” de adrenalina y endorfinas que se genera cuando metes un gol, o finalizas tu carrera. Si visualizamos esas mismas sensaciones, promovemos “engancharnos” en la consecución de nuestro objetivo.

La “última frontera” es llegar más allá de nuestro límite, es saber que el único que puede limitarte eres tú mismo.
Zoraida Rodríguez Vílchez para IDEAL Granada