Nadal de clásico, no es Nadal. Público

Rafael Nadal, el “Sansón” entre los tenistas, símbolo de fuerza, energía, valentía y coraje. Su imagen lo dice todo. Cuando ves a Nadal entrar en la pista, un escalofrío te recorre el cuerpo. Algo te dice: “tiembla”, y tú sabes bien por qué. Rafael Nadal, el “Sansón” entre los tenistas, símbolo de fuerza, energía, valentía y coraje. Su imagen lo dice todo. Cuando ves a Nadal entrar en la pista, un escalofrío te recorre el cuerpo. Algo te dice: “tiembla”, y tú sabes bien por qué.

La visión que damos a los demás de nosotros mismos se forma a través de cómo nos comportamos, lo que decimos, pero también de la imagen que proyectamos a través de nuestro estilo, de nuestra forma de vestir, de nuestra apariencia. Y la imagen de Nadal ha cambiado. ¿Le habrán quitado su fuerza igual que a Sansón cuando le cortaron el pelo? Desde que se han desterrado las camisetas sin mangas y se viste como cualquier otro tenista, Nadal no ha sido el mismo. Nadal rompió los cánones del tenis no solo por su maestría en el juego, sino también por su estilo rebelde e inconformista a la hora de vestir: transmitía fuerza, poder, una exhibición de atrevimiento. Era diferente, como también lo es su juego. Si le quitan eso, parece que nos han quitado a Nadal. Si a Nadal lo vestimos como a Fred Perry, se acaba la “furia Nadal”.

 

 

Y, aunque habría que preguntarle también a él, puede ser que Nadal opine lo mismo que nosotros: que nuestra imagen es parte de nuestra personalidad y el hecho cambiar según qué hábitos entre los que se incluye la forma de vestir puede influir de forma negativa. Nadal es sus pantalones piratas y sus hombros al descubierto. Es un símbolo de fuerza y energía. Cuando modificamos algo que forma parte de nosotros, es muy probable que la inseguridad y la falta de confianza se adueñen de nosotros. Batman no sería Batman con una caperuza roja. Eso no le daría credibilidad ninguna de cara a Jocker.

Otra característica de Nadal es su metodismo y sus “hábitos”, como él ha comentado en alguna entrevista. La alineación de las botellas en el suelo, beber primero de una y después de otra, no pisar las líneas del campo ¿su vestimenta no será también parte de esto? Si una persona se siente segura, sin llegar a la obsesión, con ciertos actos antes de un partido, ¿no puede influir en su confianza que no le dejen vestir como él quiere? Por ahora, lo que sí está demostrado es que Rafa vestido de clásico no ha conseguido los resultados que daba la “furia Nadal”. Lo importante es que no se deje condicionar por los resultados alcanzados hasta el momento, y crea de forma convincente que la furia la tiene él y su juego y no otros factores externos. El talento y la genialidad de Rafa están por encima de todo.

Descárgate el artículo completo pinchando en la siguiente imagen:

Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa