Siembra tu buena suerte

Somos responsables de nuestro éxito. Sin embargo, muchos de nosotros actuamos creyendo que la suerte es algo que viene y va, que a algunos les cae del cielo y a otros, los esquiva sin cesar. Es cierto que hay circunstancias difíciles de creer: ¿por qué ha tenido tan mala suerte este deportista lesionándose en el mejor momento de su carrera?, o ¿cómo es posible que le hayan elegido para representar al equipo si no es el mejor con diferencia? Seguro que en tu vida personal, te has encontrado con situaciones parecidas: de repente te ha llovido del cielo una gran noticia o te ha caído una gran losa sobre tus espaldas sin merecértelo. Hay circunstancias que no podemos controlar, está claro, pero gran parte de todo lo que nos ocurre depende de nuestro comportamiento día a día.

Y yo, creo en sembrar la buena suerte. Esto no es algo que ocurra de la noche a la mañana, y mientras la siembras, hay infinidad de momentos en los que realmente te apetece dejar el azadón bien apartado en un rincón. Pero piénsalo bien: el nadador que finalmente bate su marca, ¿por qué es?, ¿por casualidad o porque cada día ha ido sembrando y trabajando duro en los entrenamientos?, ¿al que le dan una oportunidad en un equipo más importante, no será porque se lo ha trabajado día a día? Aunque en el camino encontremos innumerables piedras, solo queda apartarlas a un lado y volver a enterrar una semillita. Al final todo llega. Igual no es exactamente lo que esperas, pero llega. Creo firmemente en que todo pasa por algo, y lo que no pasa, también es por algo. Eso no significa que sea malo. Al final, si tu quieres, será parte de tu buena suerte, según cómo te lo tomes y gestiones esa nueva situación que te ofrece la vida.

Si te encuentras actualmente en un momento en el que crees que te ha abandonado la buena suerte toma nota:

  • ¿Realmente sabes qué quieres conseguir, cuál es tu objetivo? Si no tienes claro dónde llegar irás por la vida dando palos de ciego. Empieza a plantearte un objetivo, tenlo escrito y a la vista, así será difícil que te olvides de él.
  • Piensa cuál es el camino para llegar a él y déjate de excusas: “¿y si lo intento y no sale?, ¿y si fracaso?, es que no sé por dónde empezar, no tengo contactos…”. Sabes más de lo que crees y conoces más gente de lo que piensas. Remueve cielo y tierra y no dejes puerta sin tocar.
  • Cuando encuentres la piedra en tu camino, recuerda el motivo por el que empezaste todo este proceso, busca una forma creativa de sortearla y piensa que siempre hay dos caminos a elegir: o tiras la toalla o buscas cómo avanzas. La primera es la fácil y la de cobardes.

Empieza con estos consejos y seguro que pronto, empiezan a surgir oportunidades pero no olvides que cada día, ¡debes sembrar tu buena suerte!
 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA