¿Cómo poner límites a las personas narcisistas?

¿Cómo poner límites a las personas narcisistas?

En nuestro día a día nos encontramos con situaciones en las que nos sentimos obligados a hacer algunas cosas que realmente no queremos hacer, bien porque nos cuesta poner límites, bien porque hay personas que nos lo ponen aún más difícil.

Poner límites tiene múltiples beneficios para nuestro bienestar emocional y aunque solemos tener creencias y pensamientos irracionales en torno al establecimiento de límites hay que ser conscientes de las consecuencias de no ponerlos (baja autoestima, inseguridad, baja identidad personal, etc.)

Las personas narcisistas pueden ser un ejemplo de esas personas que nos lo ponen más difícil, pero si las reconoces, puedes protegerte frente a ellas.

Seguro que conoces a alguien así en tu círculo al que te sientes incapaz de decir lo que sientes sobre todo cuando implica llevarle la contraria, rechazar sus peticiones o defender tus objetivos porque la mayoría de ocasiones actúan así:

  1. Pueden ser muy insistentes al hacer sus peticiones.
  2. Suelen hacer “oídos sordos” a nuestras excusas y explicaciones.
  3. Suelen centrarse en el objetivo de convencerte para actuar en su propio beneficio.
  4. Además, son especialmente hábiles enmascarando estas intenciones: aunque actúen en beneficio propio harán que parezca un beneficio para el otro.
  5. No tienen miedo a quedar mal, ni les preocupa lo que se piense de ellas.
  6. No tienen en cuenta los sentimientos de los demás. Solo se respetan así mismas.
  7. Tienen un sentido amplificado de su propia importancia.
  8. Creen estar en derecho de trato de favor sobre los demás.
  9. Suelen carecer de empatía y presentan actitudes arrogantes o soberbias.

¿Y qué puedo hacer yo ante una persona que se comporta así?

Lo primero, dejar de lado creencias que impiden que pongamos límites. La incapacidad de rechazar peticiones o decir “no” se suele afrontar recurriendo a estas creencias y justificar nuestra actuación:

  • Necesidad de aprobación y catastrofismo: “Si no hago lo que me pide, se enfadará”
  • Minimización de los deseos: “Bueno, tampoco es para tanto, me da igual”.
  • Perfeccionismo y exigencia: “Es mejor ceder y no tener problemas, hay que intentar estar bien con la gente”.
  • Expectativas negativas: “No va a entenderme, no va a servir de nada que exponga mi opinión”.

Lo segundo, tener en cuenta que poner límites de manera asertiva es un derecho que tenemos todas las personas. Cuando ponemos límites nos estamos respetando a nosotros mismos sin violar los derechos de los demás.

Si te hacen una petición inesperada, no tienes que contestar al instante. Si no lo tienes claro, expresa tu necesidad de tomarte un tiempo para valorarlo.

Cuando hayas decidido, podemos hacer lo siguiente:

  • Manifiesta abiertamente tu decisión. Exprésate de forma clara, sin rodeos ni largas justificaciones.
  • Los rodeos y excusas pueden ser usadas por la otra persona para llevarte a su terreno.
  • Procura mostrarte afable a la vez que firme.
  • Puedes usar técnicas asertivas como, por ejemplo, la técnica del sándwich.
    • Decir algo agradable “gracias por invitarme…”
    • Rechazar o expresar tu opinión: “… pero hoy no me apetece…”
    • Decir algo agradable “… quizá podemos quedar otro día”

¿Y si aun así se resiste?

  • Repetimos todo el tiempo la negación (técnica del disco rayado).
  • Permanecer en silencio, cambiar de tema o cerrar la conversación.
  • Expresarle como te gustaría que se comportara.

¿Lo ponemos en práctica?

Andrea López Caballero
Psicóloga de Zoraida Rodríguez Centro de Psicología