Déficit de asertividad y habilidades sociales

Las habilidades sociales son aquel conjunto de conductas que permiten a una persona tener la capacidad de relacionarse de forma exitosa con los demás. Saben cómo decir las cosas, cómo entablar una conversación o cómo cortarla; saben cómo hacer respetar su opinión, sus derechos o sus emociones; dominan el arte de hablar en público y con todo tipo de interlocutores; son capaces de hacer críticas de forma adecuada y aceptarlas, de resolver conflictos… son amos y señores de las relaciones con otras personas.

En el colegio o en los deportes se nos educa para orientarnos al resultado: a las buenas notas o a subir en la clasificación, pero a veces se deja de lado que saberse llevar bien con los demás, al final en la vida, puede ser mucho más importante que las notas de final de curso.

Necesitamos a los demás, somos animales sociales y vivimos rodeados de personas tan iguales y tan diferentes a nosotros. No podemos evitar ese contacto diario que a veces nos amarga la existencia. Las habilidades sociales son lo que el saber popular ha llamado “tener mano izquierda”: saber llevar a la gente, ser franco a la hora de hablar sin hacer daño y al final, llevarte bien con casi todo el mundo y conseguir aquello que deseas. Los entrenadores o líderes no pueden olvidar cultivar esta habilidad, porque señores, ¡se entrena! En esta vida, todo se entrena.

La base de las habilidades sociales es la asertividad.

La asertividad es una actitud de autoafirmación y defensa de nuestros propios derechos, en la que expresamos nuestros sentimientos, preferencias y opiniones, de forma adecuada y respetando, al mismo tiempo, los de los demás. Es una elección y aunque no la tengamos, se puede entrenar.