Recuperación de las lesiones

Son dos más de tantos deportistas que caen en lesiones a lo largo de la temporada.

La mayoría de los deportistas han sufrido alguna lesión en su carrera deportiva. En ocasiones, es la conducta antideportiva de un compañero el que provoca la lesión; otras veces, se debe a un desgaste físico importante debido a una mala recuperación entre competiciones o al sobre-entrenamiento; y otras, son variables psicológicas del propio deportista como un exceso de estrés o a falta de atención y cuidado por un exceso de confianza lo que la provoca. Sea cual sea la razón, la lesión deportiva es vivida como una experiencia muy negativa.

Además, una vez que el deportista se ha lesionado, es mucho más fácil y frecuente que vuelva a recaer. Y es que la ansiedad y anticipación de esa nueva lesión, la precipita, volviendo a pasar por esa situación tan desagradable para nosotros.
¿Por qué la lesión se vive de forma tan negativa? Principalmente, porque de alguna manera nos cuesta aceptar que algo ha fallado y en cierto sentido, algo hemos perdido. Para el deportista, su deporte es su vida, su identidad y a veces, cuando la lesión es definitiva, perder la carrera profesional lo coloca en una encrucijada: ¿y ahora, qué voy a hacer? En este momento pueden ocurrir dos cosas: o aceptamos el hecho o nos cae como una pesada losa. La actitud que tomemos en momentos como estos es fundamental para la recuperación total o al menos, para adaptarnos de forma efectiva a nuestro nuevo estilo de vida.
¿Cómo ayuda la psicología en estas situaciones?
Aceptar la pérdida: momentánea o no, de nuestras funciones o capacidades.
Reducir el número de pensamientos negativos catastróficos asociados: “nunca me pondré bien del todo”, “no voy a ser jamás el de antes”, “¿y si no dejo de lesionarme?”, “todo se irá al traste”…
Fortalecer la autoestima y la seguridad que se ve torpedeada en este momento.
Adquirir habilidades para manejar el estrés asociados a esta situación y para el futuro, de forma que la ansiedad no precipite de nuevo la lesión.
En el mismo proceso rehabilitador junto a médicos y fisioterapeutas, apoyando el trabajo de éstos y ayudando al deportista estimular cognitivamente el área afectada a través de ejercicios de visualización y concentración.

Mente y cuerpo están unidos y no debemos dejar de lado el cuidado de la una o la otra en momentos difíciles como estos. Si te encuentras en esta situación no olvides que puedes ser constructor de tu recuperación.