Seguridad y confianza

La mayor parte de las personas que vienen a mi consulta para trabajar en la psicología deportiva presentan falta de confianza. Quizás acudan por falta de resultados, porque se bloquean en las competiciones o partidos…. Pero lo cierto es que, por debajo de lo que se ve, siempre hay una autoconfianza muy pobre.

La confianza se refiere a cuánto me creo yo capaz de conseguir aquello que me propongo. Y en deporte (como en la vida) es fundamental si tenemos en cuenta que éste se basa en ir alcanzando metas. Nadie consigue lo que se propone si está lleno de dudas, si no cree es que capaz, si no confía en su potencial. Este tema, para un entrenador, que necesita conseguir continuamente resultados, le suele traer de cabeza a menudo.

¿De qué depende la confianza de un deportista?

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1. El lenguaje hacia uno mismo: todas las personas continuamente nos estamos hablando a nosotras mismas, a veces incluso en voz alta. Un jugador, farfullando tras un fallo: “¡qué malo soy!, ¡no doy ni una!, ¡siempre me pasa igual en este tipo de jugada!”, está haciendo que su confianza disminuya tras cada frase. 2. La valoración que el deportista haga de sí mismo, de sus éxitos y sus fracasos. Las personas con baja confianza suelen tener la atención puesta en sus fallos y obvian sus aciertos, se centran en los resultados y no en el rendimiento, por lo que tiran rápido y la toalla y claro, disminuyen la probabilidad de obtener un nuevo logro.
3. Creencia sobre la influencia de factores externos: como la buena o mala suerte.
4. El estilo de comunicación del entrenador: tenemos que admitir que el entrenador es una figura muy importante para el deportista. Si su entrenador es despótico, excesivamente autoritario, critica duramente los fallos, no refuerza de forma adecuada… quizás seas el que estás minando la confianza.
5. La valoración de los compañeros y los que le rodean: porque cuando tienes baja confianza, la opinión de los demás te importa demasiado y cualquier crítica o broma de mal gusto puede determinar tus actos futuros.
6. Los objetivos que se ponen y consiguen: si son irrealistas y difíciles de alcanzar o excesivamente fáciles, la confianza se ve afectada.
7. El control de las emociones: porque a veces éstas nos juegan malas pasadas y nos hacen creer lo que no somos.

En tus manos está poder ayudarles con estos factores. El primer paso: reconocer si están afectadas; el segundo: acudir a un especialista.