Bloqueo mental

Muchos de los deportistas que acuden a mi consulta, buscan una solución desde la psicología deportiva para su bloqueo mental. Son jugadores, ciclistas, gimnastas… que entrenan bien, pero a la hora de la competición su rendimiento deportivo baja en picado. Los tenistas hablan de que se les “encoge” el brazo; los karatekas comentan que se quedan paralizados siendo incapaces de atacar o apenas defenderse; los futbolistas se quejan de que fallan pases o tiros que estaban cantados, y los nadadores que “no les dan las piernas”.

Todo ello se puede englobar en esta expresión: bloqueo mental.

Los que menos, pero también se dan, se bloquean incluso en los entrenos; especialmente cuando los someten a condiciones similares a la competición: cuando en el entreno hacen un partidillo, se juegan puntos o salen al tapiz a la vista del resto de los compañeros.

¿A qué se debe el bloqueo mental en el deporte?

Miedo a ser juzgado: la situación de la competición es aquel momento en el que, supuestamente, muestras todo lo que sabes hacer; muestras todo tu tenis o tu potencial futbolístico. “Si fallas es porque eres malo”, me dicen. Digo “supuestamente” porque hay muchos factores que pueden influir en que no seas capaz de mostrar lo que realmente saber hacer en los entrenos. Aunque sea tu cabeza traicionera. Hasta que el deportista no sea consciente de esto, siempre va a temer a la competición. Hay quien teme al público; otros, a su entrenador, a sus padres o incluso, a sus compañeros. Pero el fenómeno de la evaluación externa, está presente.

 

Necesidad de aprobación: el miedo a ser tachado de “malo” viene determinado por esta necesidad. El deportista necesita que sea la gente de su alrededor quienes le refuercen; quienes, de alguna manera, le reafirmen que vale como deportista.

Baja confianza: y debajo de todo esto, está la baja confianza en sí mismo. Es el deportista el que en el fondo, no se cree capaz, no cree que pueda afrontar con éxito la competición, es quien más duro se juzga y quien menos valora sus éxitos.

Alta exigencia y perfeccionismo: lo cortés no quita lo valiente, y aunque el deportista confíe poco en sí mismo, a la vez puede exigirse demasiado. Es más, muchas veces es esa auto-exigencia la que hace que no confíe en el mismo. Si el deportista nunca está contento con lo que hace, si menosprecia sus avances y siempre quiere más, se pondrá unos estándares tan altos que jamás podrá alcanzar. Así la frustración, la desesperanza, la ira y la tristeza llenará su vida.

Presiones externas: por desgracia, en jóvenes deportistas me encuentro esta circunstancia más a menudo de lo que debería. A veces, los padres, sin darse cuenta presionan a sus hijos en la consecución de resultados. Otras, son los hijos los que creen que sus padres no están contentos con ellos mismos.

Falta real de esfuerzo: les ocurre a aquellos deportistas que han vivido del talento, los que hasta el momento han conseguido fácilmente sus éxitos y cuando ha llegado el momento de exigirse y de superar dificultades, se bloquean porque no saben cómo hacerlo.

Ya sea que cumplan todas o algunas de estas características, ¿no estás cansado de que el bloqueo mental te deje fuera de juego? En tu mano está ponerle remedio, hay que trabajar, ¡pero se puede!

Nuestro método de trabajo

¿Qué te pasa?

¿Hay algo más?

Comprende: el primer paso hacia tu cambio

A trabajar

Estaré contigo siempre que me necesites

¿Nunca has visitado un psicólogo? Estas son las dudas más comunes

¿Cuál es el precio de las sesiones? 

El precio total dependerá del número de sesiones que necesites, aunque te indicaremos un precio por sesión. El número de sesiones variará en función del problema a tratar, de lo arraigado que esté, de la propia persona y de su evolución. Ahora sí, cuanto más te impliques en la terapia, antes notarás los resultados. Contacta con nosotros para obtener más información. 

¿Cuál es la duración y frecuencia de las sesiones?

Las sesiones suelen ser semanales, de 1 hora de duración aproximadamente, y se van espaciando a medida que avanzamos en la terapia. Esta duración e intervalo temporal se han establecido como los más adecuados para lograr la eficacia en la terapia ¿Por qué? En una hora de consulta nos da tiempo a revisar lo acontecido entre sesiones y avanzar con nuevas técnicas. Que la frecuencia sea una vez a la semana nos permite que tengas tiempo suficiente para poner en práctica lo aprendido en consulta. Si dejamos mucho espacio entre sesiones, el avance decae.

¿Qué corriente de Psicología seguimos y qué técnicas utilizamos?

Las técnicas y herramientas avaladas científicamente, prácticas y aplicadas. Principalmente vamos a trabajar con la psicología cognitivo conductual. Esto significa que vamos a centrarnos en tus pensamientos, en cómo interpretas las situaciones y cómo te hablas a ti mismo. Basándonos en ello, así sientes y te comportas. Aprenderemos también técnicas más conductuales, en las que incidiremos directamente en tu comportamiento. La terapia de aceptación y compromiso, las terapias de tercera generación en general o alguna técnica de coaching, también nos serán de ayuda en algún momento, todo dependerá de tus necesidades y tu situación personal. Siempre recibirás tras cada sesión una hoja resumen sobre lo trabajado en consulta y las herramientas que debes poner en práctica (podrás tener lecturas, registros, cuestionarios, etc.). Este trabajo deberás traerlo cada semana a consulta.

¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

Es importante que entiendas que los cambios no se producen de la noche a la mañana y que cada persona responde de forma diferente. Todo cambio necesita su proceso y su tiempo. Es importante que tengas un poco de paciencia, pero, sobre todo, que trabajemos codo con codo para conseguirlo. No obstante, verás cómo antes de que te des cuenta empezamos a notar tu evolución y créeme, yo insistiré mucho en que lo percibas. El cambio está hecho de pequeños pasos y a veces, cuando estamos inmersos en un proceso de cambio, es fácil que no le des la importancia que merecen, pero son un gran paso hacia tus objetivos. 

¿Presencial u online?

Las sesiones son presenciales u online. En el caso de que tengas dificultad para desplazarte las sesiones pueden realizarse a través de videoconferencia. Está demostrado que la eficacia terapéutica es la misma, ya que vamos a poder escucharnos, te puedo compartir la pantalla para explicarte y entender qué te pasa y las herramientas que necesitas y me devolverás vía email las tareas para casa.

También pongo a tu disposición diferentes vías de contacto (telefónico, correo electrónico o WhatsApp) para facilitar el apoyo psicológico entre sesiones.