El poder de adaptarse al cambio

Dicen que el éxito depende más de la capacidad de adaptarse al cambio que, a veces, de la persistencia en su máximo extremo. Y a mí esta afirmación me recuerda a lo que pasa en el deporte: uno tiene su estrategia planificada, ha estudiado al rival, sus características, cómo se comporta y de repente… empieza el partido o la competición, su planteamiento es totalmente diferente y nos sorprenden. Ahora, ¿qué?

Los equipos que se quedan inmovilizados ante un cambio de circunstancias de tal calibre son los que son derrotados por goleada. “Igualito” que en la vida misma. A muchas personas les ocurre esto cuando les cambian lo que ellos tenían planificado en su mente y no saben reaccionar. Es más fácil quedarse en un estado catatónico de perplejidad que avanza hacia un enfado considerable y un maldecir continuo: “¡Esta no era mi idea! ¡Yo no tenía esto en la cabeza! ¡No es justo que sea así, debería ocurrir como yo pensaba, no es justo, no es justo…!” Y la desgracia es que vivimos en un mundo continuamente cambiante e… ¡impredecible!

¿Por qué ocurre esto? Principalmente, podemos hablar de una “inflexibilidad del pensamiento” basada en unas creencias rígidas e inamovibles: como yo creo que son las cosas, así son y así deben de ser. No hay opción a diferentes puntos de vista. La persona ve como a través de un túnel que solo le permite ver lo que él o ella le interesa. Y como lo normal es que todo se vea según el cristal del color con que se mire, sufren cada vez que alguien o la vida misma les lleva la contraria.

A la base de este tipo de pensamiento podemos encontrar algo de inseguridad: “Si no estoy en lo cierto, si las cosas no ocurren como yo creo, me he equivocado y eso no me deja en buen lugar… El error señala mi poca valía”.

Muchos de los grandes triunfadores han sido aquellos que cuando el camino se les ha torcido, han buscado rápidamente una salida, un plan alternativo u otra opción. No todos los caminos llegan a Roma, ¡pero a lo mejor es que allí no es donde hay que ir! ¿No te ha pasado alguna vez en tu vida, ahora cuando miras atrás, que le encuentras sentido a aquello negativo que te pasó? Si no te hubiera dejado esa pareja, ahora no serías feliz con tu marido; si no te hubieran echado del trabajo, no te hubieras atrevido a abrir tu negocio, si… ¿Lo ves? Lo malo no es siempre tan malo. Lo malo es pasar el trago.

Dicen que la creatividad y la capacidad de resolución de problemas no es saber elegir entre ir hacia la izquierda o la derecha, sino ver el atajo que sale en otra dirección que no es la marcada. Si la vida no te está ofreciendo aquello que tú te esperabas, ofrécele tú a la vida un plan alternativo. ¡Recuerda que el éxito depende de lo rápido que te adaptas al juego!

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA