Va de récords…

El ser humano no tiene límites. Día a día encontramos pruebas de ello. Cristiano Ronaldo es el jugador con más “hat-tricks” de la Liga. Que seas capaz 23 veces de marcar 3 goles en un partido, a esos niveles de competición, ya tiene tela. Su equipo no se queda atrás, con 18 victorias consecutivas esta temporada igualando el récord del Barcelona de Rijkaard. Messi supera a Telmo Zarra como máximo goleador de la Liga y a Raúl González en la Champions, quedando para la historia como el máximo goleador en esta competición.

Quizás estos datos son los que nos resulten más familiares, pero fuera del deporte rey, el ser humano realiza hazañas impensables. Miguel Lozano, ostenta el record nacional de apnea profunda, con -117 metros, la tercera marca a nivel mundial. El record lo tiene Guillaume Nery que fue capaz de descender los 202 metros que tiene el agujero azul de Dean, en Las Bahamas. Y todo eso, recordemos, sin botellas de oxígeno.

Este año hemos comprobado como Marc Marquez ha batido el récord en Doohan con su decimotercera victoria. 13, de 18 posibles que hay en la temporada, es un límite sorprendente.

La noticia más reciente nos la trae Mireia Belmonte, que se ha obtenido en el Mundial de Natación cuatro oros (400 estilos, 400 libre, 200 mariposa y 800 libre) y dos récords del mundo (400 estilos y 200 mariposa).

¿Cómo es posible que el ser humano siga traspasando los límites de lo imposible? La clave está en no creer que lo sea. Uno de los primeros ejemplos del deporte en este sentido data de 1954, cuando se pensaba que humanamente no era factible correr una milla en menos de 4 minutos. Muchos corredores se acercaban a los 4 minutos y tres segundos, dos… o incluso uno. Pero jamás llegaban a traspasar el límite. Roger Bannister, sin embargo, pensaba que con la preparación adecuada sí que se podía bajar ese tiempo y se puso a entrenar para ello. Su marca de 3:59,4 mostró al mundo que no existía tal barrera, y a partir de ahí otros corredores comenzaron a bajar sus tiempos.

¿Qué hizo este milagro? Las expectativas de autoeficacia, esto es: “la fuerza de convicción de ejecutar algo con el éxito requerido para obtener un determinado resultado” (Bandura, 1976). O en palabras más sencillas: creer que eres capaz, que puedes, que aún se puede dar algo más.

Los récords se baten por esta razón: te crees capaz de hacer algo, de obtener ese premio con trabajo y esfuerzo y luchas cada día para obtenerlo. Ahora que las cosas siguen sin difíciles para todos, que no es fácil hacerse un hueco, salir de esa espiral en la que a veces nos encontramos, hay que tirar de esa “autoeficacia”. Como diría el Cholo: “si se cree, y se trabaja, se puede”. Yo lo compruebo en mi día a día y en muchos de mis pacientes: cuando creemos que no hay nada que nos limite, siempre buscamos la manera de hacerlo. ¿Quieres probar?

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA