Campeones en casa

¿Es fácil dar la talla cuando compites en casa?, ¿jugar en tu país es un factor a favor o en contra para ganar partidos?, ¿tantas esperanzas puestas en la ÑBA, les pasarán factura?

Ha comenzado el mundial de baloncesto en nuestra ciudad, Granada, y no cesan las declaraciones sobre las probabilidades de éxito de nuestro equipo. Rudy Fernández comenta que “somos el equipo a batir. Tenemos un equipo muy competitivo y queremos hacerlo bien delante de nuestra gente”, mientras que Scariolo afirma que «nunca hubo ni habrá una mejor ocasión para España que este Mundial». He aquí las dos espadas de Damocles que penden sobre las cabezas de nuestros jugadores.

Cuando juegas en casa, te encuentras: las expectativas de toda una nación esperando a que te lleves el primer premio; las expectativas propias de querer hacer un buen papel delante de tu afición; y por último, todos los rivales te tienen ganas, y muchas. Todo esto, ¿suma o resta? Como la mayoría de las veces, ¡todo depende de la mente!

¿Qué puede hacer nuestra selección para no caer en la presión de jugar en casa?

  • En primer lugar, hay que hacer un sobre esfuerzo por olvidar dónde estás jugando. Las habilidades son las mismas se juegue en el pabellón que se juegue. Se ponen sobre la cancha, o no, según la cabeza nos deje. Si la atención está puesta en la necesidad de demostrar, habrá bloqueo; si la centramos en lo que tenemos que hacer, en cada paso que damos, en cada rebote… entonces no habrá problema.
  • No hay más deber de ganar por el hecho de jugar en casa. Una mente competidora quiera ganar siempre, y busca ganar por sí misma, no por lo que le debe a los demás.
  • Usar el apoyo de la afición como una colchoneta que nos impulsa en los buenos y malos momentos. Están ahí para apoyarnos, no para juzgarnos, aunque alguno que otro aficionado pierda la perspectiva y pida, exija y grite como si fuera el mismísimo… no sé quién. El que tiene que juzgar su rendimiento somos nosotros mismos. Somos mayorcitos y todos sabemos hacerlo.
  • Es cierto que los rivales pueden luchar contra nosotros con más intensidad. Pues aquí no hay más vuelta de hoja: si ellos aprietan al cien por cien, nosotros debemos hacerlo al ciento cincuenta por ciento. Esto no es más que contrarrestar fuerzas.
  • Y por supuesto, no podemos olvidar: ¡disfrutar! Está demostrado científicamente en el deporte y en otros ámbitos de nuestra vida (laboral, artístico…) que cuando disfrutamos, cuando entramos en esta sensación de flow (fluir) el rendimiento aumenta. Nos divertimos, estamos centrados en lo que tenemos que hacer, no nos importa más que eso, estamos completamente concentrados y todo parece salir rodado.

Esperemos que jugar en casa, sume y no reste, y como dice Huecco en la canción oficial del Mundial podamos ¡Subir la Copa!

Zoraida Rodríguez
@zoripsicologa para IDEAL GRANADA