¿Mi hijo siente presión?

Muchos son los padres los que acuden a mi consulta en busca de una solución que ayude a sus hijos a rendir en su deporte, alcanzando los resultados que su talento debería traerles. Vienen desconcertados sin entender qué es lo que está pasando. No entra en su cabeza cómo él o ella, con tanto potencial y tan buenos entrenamientos que realiza, se bloquean por completo en la competición. Lo más sorprendente es que  la solución está más cerca de lo que creen: está en ellos.

Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos: no queremos que sufran y deseamos que obtengan aquello que merecen. En la mayoría de las ocasiones, en un intento de ayudar, llevamos a cabo conductas que van minando la seguridad de los niños. En otras, proyectamos nuestros deseos frustrados, queriendo que ellos alcancen lo que nosotros no conseguimos.

¿Cómo saber si tu hijo o hija se siente presionado por ti en su deporte?

  1. En primer lugar, pregunta. Te sorprendería lo sinceros que son cuando te muestras realmente interesado por sus opiniones. Ahora, si la respuesta es un sí, no puedes enfadarte. Si lo haces le estás mandando el mensaje de que la próxima vez, solo diga lo que quieres escuchar y no sea sincero contigo.
  2. Observa su conducta: si últimamente está más irritable o se enfada en exceso, si comete errores en jugadas o movimientos fáciles o automatizados, te mira durante los partidos en busca de tu aprobación (espacialmente tras los errores), si su comportamiento no es el habitual…
  3. ¿Notas cambios físicos en él o ella? Por ejemplo: le duele más frecuentemente la cabeza o la barriga antes de las competiciones (llegando a vomitar, o teniendo náuseas o diarrea), se encuentra más cansado o le falta el apetito, manifiesta sentirse más nervioso o le cuesta dormir.
  4. Atento a sus mensajes: a veces no le damos importancia a algunos comentarios de nuestros hijos, pero si has oído frases como “no quiero ir al entrenamiento”, “no sé qué me pasa”, “me gusta pero…”, algo te está queriendo decir. Igual te ha dicho directamente que lo quiere dejar o lo que percibes son quejas frecuentes, pero en definitiva, su discurso ha cambiado con respecto al inicio de su incursión en el deporte.

Debemos reflexionar sobre si nuestra conducta puede ejercer presión en nuestros niños. Si es así, toma medidas. Aunque puede que no todo dependa de ti. También has de tener en cuenta que hay otros factores que se pueden añadir. Muchas veces ellos quieren devolvernos en forma de resultados nuestro esfuerzo al traerlos y llevarlos a su deporte o nuestra inversión económica; otras veces, el problema es que el niño no se ve capaz, y otras, se sienten presionados porque quieren satisfacer lo que ellos creen que son nuestras expectativas. Sea el motivo que sea, lo podemos identificar y después trabajar, pero para eso, papá, mamá, necesitamos vuestra ayuda.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL Granada