¿Es importante la psicología en el deporte infantil?

Es cierto que aún la psicología deportiva se centra casi exclusivamente en deporte de alto rendimiento. El fútbol casi que lo empaña todo. No es siempre viable que por presupuesto, un club incluya a este profesional; y este motivo, junto con aún el desconocimiento de nuestra labor, dificulta nuestra inclusión dentro del staff técnico de cualquier club.

Fórmulas hay miles para hacer que el psicólogo deportivo esté presente en la vida de los deportistas y que estos se beneficien de su trabajo: charlas puntuales, trabajo antes de las competiciones, consulta individuales, intervención con el entrenador… Si algo se quiere, seguro que se encuentra una manera. Pero eso, hay que querer. Y esto parte del conocimiento de los beneficios que esta profesión ofrece.

Cuando hablamos de Fórmula 1, equipos de Primera División o tenistas top de la ATP, parece casi lógico que dado su alto nivel de competición, la presencia de un psicólogo deportivo esté justificada. Pero, ¿qué pasa con el deporte base?, ¿y nuestros niños que van a campeonatos de Andalucía o de España?, ¿o los que entrenan para competir dentro de su ciudad? Cuando solo te mueves en un nivel, ese nivel ya te parece lo más. Un ejemplo: ¿recordáis cuando eráis pequeños y tenías que hacer un partido en el colegio y venían los abuelos a veros? ¡Era importantísimo! ¿Y los problemas amorosos que teníamos de adolescentes? Se acaba el mundo… ¿verdad? Pues aunque nuestros chavales no se muevan en torneos internacionales, para ellos supone un gran reto: ¿por qué no les damos herramientas para que lo afronten con naturalidad, sin nervios y con autoconfianza? Igual que en el colegio la  mayor parte del profesorado se queja de que no hay educación emocional para los niños, ¿por qué en el deporte de base no trabajamos también en este sentido?

La intervención en el deporte de base es además, muy agradecida. Lo que trabajas en el ámbito deportivo, se generaliza a la vida personal y hace crecer emocional y mentalmente a nuestros niños. La confianza es el pilar básico, desde mi punto de vista, para trabajar con los jóvenes deportistas: hacerlos creer que ellos pueden, que si se han esforzado de verdad en los entrenamientos, la competición no es si no otro momento más para sacar lo que llevan dentro. Valores como el trabajo diario, el compañerismo, la ayuda al otro, la disciplina y la obediencia, saber dejar de lado sus necesidades o apetencias para favorecer al equipo, se trabajan en psicología deportiva para la base. Aprender a superar dificultades y derrotas, a controlar los nervios, los enfados y la tristeza; a superar las expectativas a veces irracionales de los padres, a manejar el éxito con humildad… todo esto lo da la psicología deportiva.

Queremos que nuestros hijos sean los mejores, que no sufran demasiado en la vida o que sean capaces de grandes logros, pero a veces… se nos olvida ayudarlos en el plano emocional.
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA