No te equivoques con la motivación

Los entrenadores quieren encontrar, en ocasiones, soluciones rápidas para la motivación de sus deportistas. Psicólogos y coach, caen a veces en la misma trampa. Y en general, todos aquellos que tienen gente a su cargo: directivos, empresarios, maestros… Buscan el ejercicio mágico o el vídeo motivacional que provoque un “clic” en la cabeza de quienes lideran y que haga que todo cambie.

Este artículo va a tener un tono pesimista, porque, siento mucho deciros que la motivación de otros ni surge con un chasquido de dedos ni depende cien por cien de vosotros. Podéis convertiros en malabaristas haciendo sus mejores trucos, que si el que tenéis enfrente no quiere motivarse, no lo hará. Esta es la parte de nuestra profesión en la que los psicólogos dependemos de la otra persona. Siempre necesitamos un primer paso del cliente, aunque sea un atisbo de duda acerca de que mejorar es posible.

Una charla, una dinámica o un vídeo no va a ser nunca la solución definitiva. Igual inicia un cambio, pero éste ha de mantenerse. Esta idea la vemos en la mayoría de las definiciones de los principales autores de la psicología, que aluden a la motivación como:

  • aquello que determina el origen, la dirección y la persistencia de la conducta (Sage).
  • “el motor en el deporte”, a través del que el deportista se compromete y persiste en el deporte, ayudándole a superar todas las consecuencias negativas de la actividad (Hill).
  • el impulso que tiene el ser humano de satisfacer sus necesidades (Maslow).

Claro está en que existen muchos factores externos que inciden en la motivación. Que duda cabe que entrenamientos aburridos, un mal liderazgo, mal ambiente en el equipo o tareas excesivamente fáciles o difíciles no contribuyen a tener una motivación positiva. Personalmente, creo que a veces estos factores gestionados de forma incorrecta ayudan más a desmotivar al deportista que a motivarlo aunque los llevemos a la práctica de forma perfecta.

Quizás al principio, sí que puede hacer que se sienta más satisfecho. Imaginemos unos entrenamientos sobrecargantes y aburridos, y ahora, con el cambio del entrenador, se convierten en variados, desafiantes y que propician que el jugador se divierta a la vez que se pone a prueba. Pero una vez que esto se convierte en rutina… ¿qué mantiene motivado al deportista?, ¿qué le empuja a seguir entrenando día tras día, sobreponiéndose incluso al esfuerzo a o días muy negros? Solo sus motivos. Solo esa razón que le empuja a seguir por encima de todo, ese por qué y para qué que le hace persistir en los peores momentos. Y descubrir esa causa, no es cuestión de una charla motivacional. Son horas y horas de trabajo, de mirar hacia dentro, de quitar las barreas, miedos y excusas que nos ponemos las personas hasta que, ahora sí, se inicia por sí solo ese “clic” en la cabeza, que cambia la percepción que tenía hasta el momento y que ahora hace verlo todo claro, para incluso, cuando quieres abandonarlo todo, saber que tu misión es seguir intentándolo.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA