Padres, hijos y alimentación saludables.

Este pasado domingo se ha iniciado la tercera edición de la Copa Covap. Comenzando en Córdoba y recorriendo todas las provincias de Andalucía, el torneo pretende fomentar hábitos de vida saludables en los niños, haciendo especial hincapié en la práctica del deporte y ejercicio físico y en la alimentación saludable.

Este año me toca la labor de echarles una manita a los papás para ayudarles en esta ardua labor, en este a veces, duro trabajo que supone hacer que nuestros hijos coman de todo. Solo en las sociedades civilizadas una madre corre detrás de un hijo para darle de comer; cuando comer debería verse como una necesidad a satisfacer y algo sencillo de realizar, ¿no es así? Sin embargo a veces se convierte en una verdadera batalla y ceder implica que nuestros niños coman de forma no saludable o de la forma en la que deben si son deportistas habituales.

¿Os adelanto algunos de los consejillos?

  • Lo ideal es que haya una rutina y siempre comamos a la misma hora.
  • Todos los miembros de la familia deben comer lo mismo. Si empiezas a hacer comidas diferentes, caerás en el chantaje de “no me gusta, a mí haces patatas fritas”. No puedes convertirte en esclavo de la cocina.
  • En tu paciencia y repetición está la clave. No montes un circo cada vez que llegue la hora de la comida. Si no, cada día tendrás que hacer un espectáculo mayor.
  • Sin tele, mejor. La comida debería ser un momento social en el que compartamos cómo nos ha ido el día. No es el momento de regañar sino de disfrutar y sentirnos en familia. Así el niño asociará la comida a algo agradable y no como “la terrible hora en la que me cae siempre una buena”.
  • No tengas puesta toda tu atención en lo que come el niño. Si lo hacemos, se dará cuenta y lo usará como método para llamar la atención.
  • Si no quiere comer algo o come poco, explícale de forma calmada la importancia de una alimentación completa. Si aún así no quiere, retírale el plato, dejarlo dos horas delante de él no funciona. El hambre es el hambre, y al final, le aprieta. Debe saber que el momento de comer es el que tiene que aprovechar.
  • Sin embargo, después, ¡no cometas el error de darle otra cosa o de cebarlo a la hora de la merienda! Si no, cogerá la estrategia de decir que no a la comida, para esperar a otra cosa que le guste más.
  • Mantén siempre la calma: si te pones nervioso, gritas… le estás diciendo a tu hijo que tiene la sartén por el mango.
  • Buscar recetas divertidas en los que tus niños colaboren. Implicarlos desde la compra hasta la elaboración del plato hace que se familiaricen y lo vean como algo divertido.

Si quieres saber más, te esperamos en la Copa Covap!

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa