Causas psicológicas del vaginismo.

El vaginismo es uno de los trastornos sexuales más frecuentes, junto con la disfunción eréctil y la falta de deseo sexual. Se encuentra dentro de los trastornos sexuales por dolor, junto con la dispareunia y a veces, ambos suelen ser confundidos.

En el vaginismo, se producen espasmos involuntarios en el tercio externo de la vagina que impiden la penetración. En la dispareunia no aparecen estos espasmos si no que existe dolor durante la relación sexual, lo cual genera ansiedad y provoca rechazo hacia las relaciones sexuales, por lo que la mujer las suele ir espaciando cada vez más.

¿Cuáles son las principales causas psicológicas del vaginismo?

  1. Falta de información: a pesar de que el sexo es cada vez un tema que llega más pronto en la vida de la persona, sigue existiendo mucha falta de educación sexual. No conocemos bien nuestra anatomía, cómo es nuestro cuerpo, cómo va a reaccionar a según qué estímulos, o cuáles son las fases de la respuesta sexual. Es muy frecuente que esta falta de información sea uno de los pilares que inicie la presencia del vaginismo, y que nos enfrentemos a las relaciones sexuales con cierto miedo o ansiedad. Aunque internet es una gran fuente de información y en colegios e institutos también se trata el tema, la familia es fundamental para tratar este tema. Si en la familia el sexo es un tabú, la información llegará llena de mitos o ideas erróneas.
  1. Educación represiva, estereotipos de género o religión: éste es el segundo pilar en la construcción de la sexualidad humana y generador de esta disfunción sexual. Si el sexo se ha tachado de sucio o acto impuro, que sólo debe realizarse durante el matrimonio, cuyo único fin es la procreación, que la mujer no puede disfrutar del sexo libremente porque va a ser tachada de insultos varios… Al sexo le estamos poniendo la etiqueta de “malo” y por tanto, genera tensión, no nos sentimos merecedoras de este placer y por tanto, se generarán sentimientos de culpa al hacerlo y por supuesto ¡si te ocurre liberarte y disfrutar de él!.
  1. Experiencias traumáticas:hablamos desde una violación, hasta abusos sexuales, sean con penetración o sólo tocamientos. Son muchas las mujeres con vaginismo que aluden a esas experiencias como generadoras de sentimientos negativos. “Cuando mi pareja me tocaba el pecho, me invadía la imagen de mi abusador entrando en mi habitación para tocarme cuando yo sólo era una niña”, me decía una de mis pacientes. Estas experiencias pueden generar en la víctima desde estrés postraumático a cierta aversión al sexo, aún incluso cuando deseen y amen a sus parejas actuales.
  1. Las primeras relaciones sexuales no han sido buenas: las primeras experiencias en el sexo son también muy importantes en la evolución que nuestra sexualidad tenga. Si tu primera relación fue no consentida, o sí lo fue pero en el fondo no estabas convencida y la encaraste con miedo o ansiedad; si en ellas estuvo presente el dolor… es fácil que tu respuesta sexual se haya condicionado. Las personas aprendemos mucho por asociaciones y condicionamientos. Si ante “A” siempre sucede “B”, aprendo que “B” es una consecuencia inevitable de “A” y ni me planteo que haya otros factores en juego. Es decir: si en repetidas ocasiones ha habido dolor tras el sexo, nuestro cerebro “aprende”, confunde, que no hay sexo sin dolor.
  1. Ansiedad anticipatoria: esta es la consecuencia del punto anterior. Cuando vamos a realizar el acto sexual nuestro cuerpo se anticipa y “sabe” que el dolor ocurrirá inevitablemente. ¿Quién no se pone tenso y a la defensiva en esta situación?
  1. Miedo al embarazo: ya sea por falta de información o incluso con ella, hay mujeres que tienen un miedo irracional al embarazo. Usan protección, toman la pastilla, pero en su cabeza sólo ronda la frase “ya, pero ¿y si falla alguno de los métodos que uso?”. De nuevo este miedo genera ansiedad, la cual producirá dolor.
  1. Problemas de relación con la pareja: ¿Y si en nada de lo anterior te ves reflejada? Los problemas de relación con la pareja pueden ser otro factor causante. Si no estás bien con tu pareja, si le guardas rencor, si no puedes olvidar aquello que te hizo… Sí, te lanzas al sexo quizás porque te apetece, quizás porque ya hace demasiado tiempo que no lo hacéis, o para que no piense mal, pero en tu interior hay algo que te frena y que en el fondo, no quiere hacerlo, o al menos con él. Esa tensión generará ese dolor.
  1. Falta de autoestima o inseguridad: si no estás contenta con tu cuerpo, si no sabes que eres maravillosa tal cual eres, no te entregas al acto sexual de una forma relajada. Te sientes observada, crees que tu pareja sólo observa tus pechos pequeños o ya caídos después de los embarazos; te preocupan esos kilos de más, no te sientes físicamente atractiva… Es fácil que tengas problemas en tus relaciones sexuales y probablemente no sólo por dolor, sino incluso tu deseo sexual esté alterado.

Estas causas se pueden trabajar, necesitarás la ayuda de un profesional para que te ayude a descubrir cuáles están dañadas y a tener herramientas para solucionar esta disfunción sexual.