Entrenador al 100% para dirigir al 100%

En este año olímpico, no deja de hablarse de la preparación de los deportistas. Sin descuidar la parte física y técnica, el entrenamiento mental cobra fuerza ante este importante reto deportivo. Sin embargo, y como muchas veces ocurre, dejamos a un lado la preparación del entrenador. Y si el que dirige, no está al 100%, al deportista le resultará complicado estarlo.

El entrenador de cualquier modalidad deportiva lleva a sus espaldas la pesada carga de responsabilidad de obtener unos resultados que no dependen directamente de él. Planeará el entrenamiento, estudiará las cargas físicas de trabajo, anticipará la mejor estrategia para el partido o diseñará el mejor método para competir de sus deportistas; pero quien lleva todo eso a cabo no es él. Aunque seas la persona más estable emocionalmente del mundo, que el resultado final de tu esfuerzo esté en manos de otra persona, desestabiliza a cualquiera. Por eso vemos a los entrenadores de fútbol pegar saltos y vociferar en el banquillo, pegar patadas a una botella como hizo Zidanne en el pasado partido del Real Madrid contra el Málaga o no poder evitar que la cara cambie ante los errores del deportista… Y eso, llega al jugador.

Además, el entrenador sabe que no solo es él quien se señala con el dedo cuando las cosas no van bien: afición, el club, padres y madres, o los mismos jugadores, suelen hacerle responsable del éxito o fracaso de la competición. Mucha presión que soportar en soledad.

Pero no importa lo que tengas a tu alrededor, has de poner tu mejor cara para que no te tachen en la prensa de mal carácter y no tengas que escuchar aún más las presiones de la gente. Más importante aún es que sabes que sin quererlo, todo aquello que tu hagas (o dejes de hacer), digas o insinúes influye directamente al deportista.

Por eso quizás deberíamos ser francos con nosotros mismos y reconocer que tú, entrenador, también necesitas apoyo. Has de estar al 100% para dirigir al 100% y sacar todo el jugo y el potencial a los tuyos.

A menudo en la consulta, padres y madres me comentan como percibieron la poca confianza del entrenador en sus hijos y como ellos no salieron seguros a competir por ese motivo. El entrenador es el ídolo, el reflejo en el cual se miran y si saben que no confían en ellos, ¿para qué intentarlo? Deportistas que no rinden me hablan de cómo perciben malas caras en sus entrenadores, resoplidos de impotencia y poca paciencia ante sus innumerables fallos que aún no saben cómo resolver. Otros comentan cómo su entrenador no logra comunicarse con ellos, ni motivarlos, como a veces lo ven distante…

Entrenador, no dejes de lado tu preparación mental si quieres que todos tus conocimientos técnicos reluzcan con todo su brillo. Quizás lo que debas fortalecer sea tu liderazgo, tu seguridad, tu capacidad de comunicación o gestionar tus emociones en los malos momentos. Puede que debas reducir las preocupaciones y canalizarlas a la búsqueda de soluciones. Necesites lo que necesites, recuerda que tus deportistas son tu reflejo.
 
Zoraida Rodríguez Vílchez
para IDEAL Granada