Entrenador sin psicología… Costurera sin hilo.

Cocinero sin sartén o mago sin varita. Mil ejemplos podríamos poner para ilustrar la misma idea: hay herramientas que son imprescindibles en cada profesión. Y en el deporte, ya no vale solo con saber de técnica, táctica o preparación física. El entrenador ha de disponer de herramientas de psicología si realmente quiere hacer su trabajo de la forma más adecuada.

El papel del psicólogo deportivo siempre va a ser fundamental y no podrá ser sustituido por el entrenador. Cada uno debe tener su función. Pero eso no implica que el entrenador deba dominar a la perfección algunas herramientas o principios básicos de la psicología. Al fin y al cabo, está tratando con personas, no lo olvidemos; y las personas somos psicología: nuestros pensamientos, emociones y conductas.

Cada día el entrenador se enfrenta a retos empañados de emociones desbocadas o distorsionadas, de deportistas con miedo ante la competición, de inseguridades irracionales que surgen en el último momento, de pensamiento de incapacidad o catastrofistas, de conflictos entre los miembros del grupos, o rodeado de padres exigentes y que presionan a sus hijos. Como un mago sin su varita no puede hacer magia, un entrenador sin herramientas psicológicas, no podrá manejar estas situaciones. Y ya sabemos todos como a veces la mente echa por tierra todo el trabajo hecho en los entrenamientos.

¿Qué debe dominar un entrenador?, ¿qué conocimientos ha de tener de psicología deportiva?

  • El manejo del grupo: fomentando un clima de cohesión y unión, en donde los objetivos comunes y los roles de cada miembro sean aceptados por todos.
  • La motivación y el refuerzo son fundamentales para el trabajo del día a día; aunque también debe saber cómo eliminar comportamientos no deseados o que no favorecen ni al grupo ni al rendimiento del deportista.
  • La comunicación tanto a nivel personal con el deportista como en las charlas grupales o con los padres u otros agentes relacionados. Una palabra inadecuada en un mal momento, puede deshacer un gran camino trabajado.
  • Fomentar la confianza en los deportistas, buscando el nivel de activación y seguridad óptimas, mentalizando adecuadamente a cada uno de sus deportistas en función de la situación en la que se encuentran, al rival al que se enfrentan y las características individuales de cada uno de ellos.

Estas son algunas de las numerosas variables que pueden influir en el rendimiento deportivo. Empecemos poquito a poco, trabajando con paso firme y asimilando nuevos instrumentos que como entrenadores, tenemos a nuestra disposición.

Por desgracia, en nuestra sociedad sigue la creencia general de que cuando acudimos a un psicólogo es que hay alguna deficiencia o problema. En psicología deportiva no nos libramos de este mito: si el deportista o el entrenador se apoya del psicólogo es que no son autosuficientes o algo anda mal. Para mí, ¡todo lo contrario! Quien se deja asesorar es quien tiene la valentía de buscar cómo puede no dejar, puntada sin hilo.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL Granada