La trascendencia de un líder.

Dicen que las trascendencia de un líder no tiene límites; nunca sabrá hasta donde ha llegado su influencia. Pero comencemos a preguntarnos, ¿qué es un líder? No vamos a centrarnos en las figuras de autoridad impuestas, en los líderes formales que ocupan su lugar “por encima” de los demás por que sí: por reglas, por normas, porque no queda otra… Hoy hablamos de los líderes que lo son porque las personas que tienen a su alrededor creen en ellas. Hoy no hablamos del entrenador, del jefe o del maestro que son líderes de un grupo porque es su trabajo; sino de aquella persona que sabes que si la sigues, te ayudará a conseguir tus objetivos.

La primera característica de un líder es que cree por encima de todo en los suyos, por eso se plantea objetivos desafiantes e invierte esfuerzo en conseguirlos. No podemos hablar de liderazgo si no aspiramos a más, si nos conformamos; y mucho menos si tenemos una gran ambición pero no damos palo al agua. Cuando yo tengo fe ciega en mi entrenador, mi maestro o mi jefe, es porque sé que va a dar todo porque el grupo que lidera obtenga lo mejor. El líder se siente cómodo teniendo influencia en el grupo y estando en ese cargo porque sabe que su posición le permite sacar lo mejor de los suyos. Y eso es muy reconfortante. Es una persona inteligente y no hablo de un cociente intelectual desorbitado. Hablo de ese tipo de inteligencia que le permite anticiparse a las situaciones, planificar, tomar decisiones bajo presión o gestionar su grupo a través de sus habilidades sociales, su empatía y su inteligencia emocional. Tiene claro lo que quiere, confía en sí mismo, muestra credibilidad y fiabilidad y es positivo.

¿Cuántos líderes nos hemos encontrado así? El que nos hemos encontrado, lo recordaremos porque su influencia ha hecho crecer en nosotros algo que dura para siempre. Es increíble oír a la gente hablar de esas personas que un día pasaron por sus vidas y les hicieron creer en sus posibilidades, en ellos mismos, en que llegarían a más… Y es que a veces necesitamos que alguien nos lo diga; que alguien de fuera, saque la mejor versión de nosotros mismos. Creo que ese beneficio que obtenemos al seguir a ese tipo de líderes es enorme. Sin embargo, me pongo también en la posición contraria: en la del líder. Como entrenador, jefe, profesor, amigo, papá o mamá… en el fondo, todos podemos ser líderes, ¿cómo te sentirías si sabes que has pasado por la vida de alguien dejando tu huella, haciendo que se sintiera mejor, que recuperara la confianza en sí mismo, que intentara lo que nunca se atrevió…? ¿No creéis que el beneficio es aún mayor? ¿No merece la pena invertir un poquito más en los que nos rodean, en los que dependen de nosotros de alguna manera? Para esto, no olvides esta frase: da todo lo que tengas, en todo lo que hagas.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa