No hay más remedio

Hay momentos en la vida en los que desearíamos tirar la toalla. Estamos cansados, frustrados, asqueados de una situación que no nos beneficia o viviendo momentos tan negativos que desearíamos dejarlo todo. En ese momento solo deseas llorar, gritar… porque has aguantado tanto, tanto se ha llenado tu vaso… que al final, claro, se derrama. Pero dejarte llevar y explotar no siempre es lo que más nos beneficia o es la solución más inteligente.

Desde el atleta que está cansado de luchar y presentarse a competiciones sin conseguir mejorar su marca, pasando por el delantero que no marca goles, a ti, que igual estás asqueado de tu trabajo o de vivir situaciones injustas… todos hemos vivido este tipo de situaciones. Te sientes como te va invadiendo la desgana, la apatía, la inseguridad o la rabia y te das cuenta de que no vas a rendir igual ni a competir siendo quien realmente eres.

¿Hay alguna solución a esto? Independientemente de las medidas que haya que tomar, hay una clave que nos puede ayudar mucho. Quizás tienes que cambiar la forma de entrenar para cambiar esos tiempos, afinar tu puntería o decidir cambiar de trabajo, pero mientras puedas poner en marcha esas soluciones, hay veces que irremediablemente debemos seguir.

Toni Nadal hace poco en una entrevista en El País, decía “¿Por qué la gente reacciona en las guerras de una manera determinada? Porque no le queda más remedio. Si tú vives de una manera desahogada, sin preocupaciones ni demasiado esfuerzo, es más difícil educar. Yo no empleo técnicas estrafalarias. ¿Por qué el conejo es tan hábil en el campo? Porque tiene que sortear las piedras, a posibles cazadores, y coge habilidad. Es lo mismo: si el niño es el centro de atención, si cuando tiene un pequeño problema se lo solucionas… tienes una realidad diferente”. El tío de Rafa nos desvela aquí uno de los pilares básicos que ha hecho a su sobrino llegar tan lejos: cuando quieras tirar la toalla, cuando quieras mandar a paseo a todos en la pista, lo único que hace que te controles y sigas adelante es esa filosofía: no hay otra opción. Si pensamos que la hay, estamos tentados de cogerla, de abandonar o de explotar emocionalmente en la pista o en el campo. Ahora piensa, ¿en qué te beneficia eso realmente?

Cuando estés harto de todo, cuando no te sientas con más fuerzas para afrontar la situación, la clave para seguir es pensar “no hay más remedio”. Busca la solución inteligente y ve a por ella, pero mientras aguanta el tipo. No permitas que te vean abandonar, no te dejes llevar por el diablillo que te dice que no podrás, ¡no lo permitas! Aunque tangas ganas de llorar, explotar y maldecir a todo lo que se cruce en tu camino, ¡aguanta! Lo lograrás si tienes claro que no hay otro camino para llegar a lo que realmente deseas. Y lo conseguirás si en el momento de desistir, piensas: “adelante, no hay más remedio”.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa