Movimientos de banquillo: primer día del nuevo entrenador.

Comienzan ya los primeros movimientos de banquillos. Los resultados obtenidos no son los deseados y los clubes comienzan a hacer cambios para revertir la situación. Cambiar de entrenador no basta, a veces es necesaria una revisión más completa: ¿qué estaba fallando?, ¿qué podemos cambiar desde el club?, y nuestros jugadores, ¿han de modificar su comportamiento o su juego?

El primer día de un nuevo entrenador debe ser el comienzo de una “nueva era”, de un nuevo grupo. El estado psicológico de los jugadores es de expectación, incertidumbre; por ese motivo, el entrenador debe reducir esas dudas y ansiedades y facilitar información acerca de cómo va a ser este nuevo grupo liderado por él. El mejor momento para hacerlo es esa primera charla. Qué decir y cómo decirlo, puede facilitar mucho que todo comience a rodar de nuevo o por el contrario, aumentar la presión y bloqueo en el que puede encontrarse el equipo.

El entrenador debe informarse y analizar a qué grupo se enfrenta: ¿desmotivado?, ¿conflictivo y sin ganas de trabajar?, ¿motivado ante la nueva experiencia? A un grupo desmotivado no podemos entrarle a pleno pulmón y echando broncas; a no ser que el grupo se encuentre con un estado de pasotismo: finalmente hay que obtener resultados, y si no es por las buenas, a veces, hay que hacerlo por las malas. Todos hemos comprobado que una charla dura en el momento correcto moviliza conciencias y activa hacia el cambio. Sin embargo; si el grupo está desmotivado por los resultados pero tiene ganas de revertir la situación, debemos tomar una actitud más democrática en la que figuremos como el líder que tomará las riendas y que contando con todos los tripulantes, llevará este barco a buen puerto.

Tras elegir qué actitud tomar, debemos elegir qué decir: las normas básicas que impondremos, qué pueden esperar de nosotros (la cercanía o no que les vamos a mostrar, la forma de comunicarse con nosotros, nuestra forma de trabajar individual y colectivamente con ellos, la igualdad de condiciones de las que parten los jugadores para ganarse a partir de ahora la titularidad…), o qué esperamos de ellos. Toda esta información reducirá la ansiedad que todos sentimos ante una nueva situación y acelerará el buen funcionamiento del grupo.

Pero la información sin pasión no siempre llega. Nuestro tono de voz, mirada, énfasis en las palabras importantes… darán vida a nuestro mensaje. Haz que te presten toda su atención; y eso implica muchas veces que empaticen contigo (empieza con una historia o una anécdota personal tuya similar a lo que ellos están viviendo) y que tú empatices con ellos (tienes que poner en tu boca cuáles son sus emociones; hazles ver que sabes en qué momento se encuentran); y con toda convicción demuestra que tienes las herramientas para revertir la situación.

Lo que bien acaba, tiene que empezar bien. Cuida estos primeros momentos con tu nuevo grupo, pues unas bases sólidas te serán de gran ayuda ante la aventura que te espera por delante.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA