Nomofobia: enganchados al móvil

La adicción al móvil es uno de los problemas más frecuentes que nos encontramos, especialmente entre los adolescentes, aunque hay más de un adulto que no se salva de ella.

Y no es raro que se produzca esta adicción porque el móvil y las redes sociales son una fuente potencial de satisfacción: nos mantienen conectados con el mundo, podemos obtener información al instante y qué decir de todos esos “likes”… Estos son refuerzos que estimulan esa zona del cerebro dedicada a la recompensa que nos hace segregar cantidades de dopamina que nos empujan a querer buscar un poquito más de esa “droga”.

Los efectos negativos de la adicción al móvil

Pero a la par que esos estímulos me provocan placer, la adicción al móvil pasa una severa factura a quien la padece:

  • Síndrome de abstinencia: y es que cuando no puedes acceder a él, la persona verdaderamente siente que le falta algo, cual cigarrillo al que fuma o su dosis al que se droga.
  • Comportamientos compulsivos: la persona continuamente comprueba su móvil a ver si le ha llegado un mensaje nuevo, o tiene nuevos seguidores. Si obtiene lo que busca sentirá un alivio a corto plazo, pero la ansiedad va aumentando a medida que pasa el tiempo y necesita volver a comprobar el teléfono.
  • Aumento de la preocupación y pensamientos irracionales: por ejemplo, si escribimos un mensaje y no nos contestan enseguida, si nos dejan “en visto” y con el tic azul sin respuesta, la persona tiende a rumiar el por qué y por supuesto, se vuelve muy catastrofista.
  • Dificultades para dormir y conciliar el sueño: la pantalla del móvil activa determinadas zonas corticales de nuestro cerebro que impiden que entremos en sueño.
  • Aislamiento social: cada vez parece que nos cuesta más relacionarnos, vemos mesas de jóvenes cada uno mirando a sus pantallas en lugar de conversar.
  • Necesidad de aparentar: la persona enganchada al móvil suelo estarlo también a las redes sociales. Las fotos, las sonrisas, el “postureo” esconde una vida a veces normal, otras veces en el fondo falta de alicientes, que tras la foto que subes, buscas en el fondo, la aprobación de los demás.
  • Aumento de la sensación de inseguridad: ponemos nuestra valía en esos likes, en esos refuerzos y si no conseguimos lo esperado, o incluso ir aumentando ese número, nos sentimos cada vez menos valiosos.

 

Zoraida Rodríguez Vílchez

www.zoraidarodriguezvilchez.es