Si se cree y se trabaja, se puede.

Adoro esta frase del Cholo Simeone. No dejo de repetirla a los deportistas y pacientes que acuden a mi consulta en busca de esa confianza perdida que les lleve a retomar el rumbo de sus vidas. Y aunque soy la primera que dice que a veces, por mucho que trabajes, no siempre se consigue lo que deseas; defiendo aún más a muerte que menos lo obtendrás si no lo intentas y no crees en ti mismo.

Ruth Beitia, las tres veces campeona de Europa de altura, ha conseguido tras tres intentos un salto de altura de 1,98 metros, lo que la sitúa como mejor marca mundial en este año. Sin creer, esto no se consigue, pues las españolas llevaban nueve años sin superar el 1,90. Sin trabajo, seguro que tampoco.

El salto de altura es uno de los grandes ejemplos en el deporte de cómo la confianza y el trabajo hace que se alcancen techos imposibles. Antes de 1947, esta disciplina se saltaba hacia adelante, consiguiendo alturas mucho menores. Fue el atleta Dick Fosbury el que, creyendo en que las cosas se pueden conseguir (aunque haga falta hacerlo de forma diferente), instauró el “Fosbury Flop” o salto de altura de espaldas y actualmente es el que utilizan todos los atletas. Científicamente se ha demostrado que es el salto que permite saltar alturas mayores y obtener records como el de  Stefka Kostadinova (récord mundial de 1987 de 2,09 metros) o el de Javier Sotomayor (2,45metros en 1993).

Ahora que el coaching, la psicología positiva y otras tantas corrientes nos bombardean con la idea de que si lo sueñas y lo deseas es posible, no hay que olvidar el poder de la confianza y del esfuerzo. Pongo a ésta la primera porque si no crees, será muy difícil que te esfuerces. La confianza es un puente entre el esfuerzo y un rendimiento mejor. Si no eres consciente de tu talento, de tus capacidades, de tantas y tantas cosas que has conseguido, desde luego que no te vas a esforzar. Encuentro a veces mi consulta llena de personas que desprecian quienes son, que no se valoran a sí mismas. Y lo que me extraña es que a pesar de eso, a veces, tienen objetivos en la vida muy altos. Empieza a trabajar tu confianza, les digo, si al menos quieres dar un primer paso.

Después de creer viene el esfuerzo, esa lucha diaria que te hace levantarte si caes. Qué mal ejemplo nos dan los que por suerte tienen y no se lo han ganado. Qué mal ejemplo los que aparentan que sus éxitos vienen por arte de magia. Qué peor los padres que  permiten todo a sus hijos y los dirigen a una vida en la que no saben tolerar ni la frustración ni el fracaso. Porque al final la vida te planta de bruces delante de un salto en el que sin confianza, dudarás y te temblarán las piernas; y en el que sin el esfuerzo del entreno de cada día, no tendrás la técnica para hacer el giro adecuado.

Así que recuerda, lo imposible quizá se consiga: solo si se cree y se trabaja, se puede.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA