Cómo reconocer si tu hijo siente presión en su deporte

Cada vez tenemos más interiorizado la importancia de que nuestros hijos tengan hábitos de vida saludables, y entre ellos, claro está el deporte es uno de ellos. A día de hoy es raro el niño o la niña que por las tardes no esté apuntado a alguna actividad extraescolar deportiva.

El deporte es inherentemente competitividad, resultados y búsqueda de la mejora continua. No siempre facilita el disfrute de nuestros hijos, y enfrentarse a la competición y rivales, no es tarea fácil para ellos. A veces, como padres, también podemos cometer algún error que empeore esta situación, pero esa es otra cuestión.

¿Cómo puedes reconocer si tu hijo siente presión en su deporte? Has de observarlo en tres áreas: física, conductual y verbal.

En relación al área física, debes estar atento a las señales que tu hijo muestra a través de su cuerpo. Si antes de la competición le duele la barriga, tiene náuseas o incluso vomita, su cuerpo te está indicando que siente nervios y ansiedad ante la competición. Hay otros niños que les cuesta dormir el día de antes o están muy activos, demasiado, quizás, para como suele estar. Dolores de cabeza, tensión en algún músculo o parte de su cuerpo (incluso contracturas), falta de apetito… son otros indicadores.

A nivel conductual, la presión y los nervios suelen mostrar cambios en la rutina habitual de tu hijo. Si antes de la competiciones, suele estar más irritable o se enfada en exceso (con vosotros, sus hermanos, con el colegio, incluso…) o lo ves excesivamente serio, preocupado, cavilante… puedes entrever esta tensión de cara al partido. Durante la competición, también hay algunos indicadores que sugieren presión. Uno de los más significativos para mi es cuando el niño mira excesivamente a la grada en busca de tu aprobación, ya sea tras un error cometido o incluso, cuando ha hecho algo bien, esperando tu refuerzo. Está demostrando que no se siente seguro de sí mismo con esos gestos. Si comete errores en cosas que sabe hacer de sobra, tira puntos que podría haber ganado, se le cae un elemento cuando tenía dominado esa técnica… la presión le está pasando factura.

Escucharlos, pero de verdad, también es fundamental para descubrir si a tu hijo le puede la competición. Sus mensajes verbales te lo están pidiendo a gritos: “tengo que rendir en la competición”, “no quiero ir”, “me duele la rodilla, no voy a ir a entrenar hoy”, “me gusta mucho este deporte pero… la entrenadora, los compañero… (Excusas, al fin y al cabo)”…

La solución a esta presión no es quitarlo del deporte. La idea no es ponerle las cosas en bandeja a tu hijo, pues precisamente así es la vida: nos mostrará una y otra vez dificultades que debemos superar, rivales a los que enfrentarnos y que debemos levantarnos tras los fracasos. La mejor manera de ayudarlo es escucharlo, mostrarle tu apoyo y no exigirle. Recuerda que la idea era que hiciera un hábito saludable, no que fuera Messi. Pero si aún así tu hijo necesita una ayuda extra, la psicología deportiva le dará herramientas para reducir sus nervios, trabajar su confianza, saber perdonarse ante los errores y salir fortalecido de cada acierto.

 

Zoraida Rodríguez Vílchez

www.zoraidarodriguezvilchez.es

@ZoriPsicologa para IDEAL Granada