No vendas la piel del oso

Eso es justo lo que hicieron ayer los seguidores de la UD Las Palmas: viendo ya a su equipo en Primera, invadieron el campo, el árbitro tuvo que parar el partido y los jugadores (de ambos equipos) vieron interrumpida su competición. El qué hubiera pasado sin esta invasión es un misterio, pero el resultado final fue el gol del empate del CCF Córdoba que lo lleva directo a Primera División. Que tu afición salte las vallas y se paseen por el césped no favorece mucho la concentración; que quede un minuto y medio para finalizar el partido y te veas vendiendo la piel del oso antes de cazarlo… tampoco.

El deporte está lleno de ejemplos en los que, por celebrar antes de tiempo, el resultado ha terminado siendo justo el contrario. A finales de mayo, Eloy Teruel un ciclista profesional del Team Jamis HB, dio la vuelta al mundo en todos los noticiarios por celebrar en la penúltima vuelta su victoria. El pensaba que estaba llegando a meta y levantó los brazos bien en alto mientras desde la organización le gritaban en inglés que se estaba equivocando, que aún quedaba la última vuelta, pero él ni lo entendió ni se dio cuenta. Terminó en el puesto 56. Hay miles de ejemplos de cómo en el último minuto se le da la vuelta a la tortilla y normalmente se debe a fallos de concentración: el deportista está celebrando la victoria antes de tiempo; anclado en el futuro y no en el presente y comete errores que le llevan a dejar escapar aquello que ya estaba festejando.

En la vida nos ocurre igual, nunca podemos dar por hecho nada antes de que “nuestro partido” acabe. ¿Has pensado alguna vez que ya tenías un trabajo o un negocio cerrado y por descuidarlo se ha ido todo al traste? ¿Llevas tanto tiempo en el mismo trabajo que la seguridad de mantenerlo hace que no te esfuerces tanto y tu productividad se ha visto mermada? Y con tus relaciones personales, ¿no te ha ocurrido alguna vez que por no cuidar a esos amigos, o incluso tu pareja, los has terminado perdiendo? Damos por sentado que estarán ahí para siempre y un día, sin saber cómo, te das cuenta de que todo cambió.

Ni en el deporte, ni en el trabajo, ni en la vida, podemos vender la piel del oso antes de cazarlo. Porque cuando celebras antes de tiempo, fallas; pierdes por donde menos te lo esperas y ya no hay vuelta atrás ni nada más que la cara de incrédulo que se te queda. Mantener lo que tienes y llegar a conseguir lo que te mereces supone tu esfuerzo diario, tu constancia… valor al que parece que le hemos cogido manía. Las cosas nunca fueron fáciles, ni sencillas ni inmediatas de conseguir. El que llega más alto suele ser más por persistencia que por fuerza. Como Buda decía: “en el enfrentamiento entre el arroyo y la roca, el arroyo siempre gana; no por fuerza, sino por persistencia”.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA