Cómo solucionar problemas de pareja

Cómo solucionar problemas de pareja - Psicologa Zoraida Rodríguez

Muchas son las personas que acuden a mi consulta en busca de ayuda para solucionar sus problemas de pareja. En ocasiones, acuden ambos miembros de la pareja; otras veces, solo uno de ellos viene en busca de consejos y soluciones, bien porque su pareja no quiere acudir a terapia, bien porque él mismo es quien quiere resolver el problema por su cuenta.

Siempre que existen conflictos en la pareja, necesitamos resolverlos para ser felices en nuestra relación y por supuesto, en nuestra vida. No podemos pretender que un área tan importante como ésta sea fuente continua de malestar.

Normalmente siempre que hay conflictos en la pareja, la comunicación se ve afectada. Esa será la primera área a trabajar, pero a este tema le vamos a dedicar un artículo completo, pues la comunicación es muy compleja y además será la base indispensable para llegar a cualquier acuerdo y resolver los conflictos existentes.

¿Cuáles son los problemas de pareja más comunes? Cada pareja es un mundo, podrías encontrar tantos tipos de problemas diferentes como parejas hay. Pero básicamente los podemos agrupar en tres grandes categorías:

  1. Problemas objetivos y “reales”: “has cambiado y me supone un problema.”
  2. Problemas derivados de la falta de cumplimiento de las expectativas de un miembro de la pareja: “pensaba que tu serías aquello que yo quiero”.
  3. Problemas derivados de mis pensamientos irracionales: “yo sé lo que pasa por tu cabeza”.Cómo solucionar problemas de pareja - Psicóloga Zoraida Rodríguez

1.”Has cambiado y eso me supone un problema”:

Son aquellos que objetivamente crean un perjuicio en un miembro de la pareja a causa del cambio del comportamiento del otro. Suelen ser problemas basados en el incumplimiento de lo que ambos miembros de la pareja expusieron claramente que deseaban del uno hacia el otro. Imaginemos a Clara y Miguel. Ambos tenían muy claro que el trabajo es un medio para subsistir, y que lo importante es pasar tiempo de calidad con la pareja y la familia. Mientras el trabajo exista y permita satisfacer las necesidades básicas, ambos deseaban poder “tener vida”, como ellos decían: querían poder ir  a pasear, hacer la compra juntos, pasar tiempo con amigos y realizar ellos mismos las tareas del hogar. Sin embargo, a Clara le han empezado a ir las cosas mejor en el trabajo, sus jefes no paran de alabar sus logros, ella siente el reconocimiento de los clientes y está empezando a engancharse a eso de “quiero más”. Clara lleva un año trabajando por las tardes en casa y desde hace dos meses también lo hace los fines de semana. Éste, es un problema objetivamente para Miguel. Él no está malinterpretando nada, es el cambio de Clara lo que está haciendo que la pareja se resienta.

Marta y Carlos tienen un problema por el sexo. La frecuencia de las relaciones son cada vez más espaciadas y eso a Carlos le supone un problema. Para Alberto, el problema es que Cristina le ha sido infiel. A Mónica, le causa gran malestar los roces que Javier tiene últimamente con su familia. A Ángel le molesta lo descuidada que Rosa se ha vuelto con su parte de las tareas del hogar. En todos estos casos, los problemas de pareja surgen cuando uno de los miembros de la pareja ha cambiado.

¿Cómo puedes resolver este tipo de problemas?

  • En primer lugar, debes aceptar que el cambio es la normalidad. Creemos que cuando conocemos a alguien siempre va a ser igual, pensamos que las personas no cambiamos, y aunque reconozco que el cambio no es tarea fácil, lo que sí hacemos las personas es evolucionar.
  • Cuando hayas dejado de luchar en tu cabeza con el “no es posible, no me lo creo, no es el que era, ¿cómo se atreve a cambiar?”… quizás puedas entender que las personas, tienen derecho a hacerlo. De hecho, seguro que tú tienes derecho a cambiar. Incluso a veces, el cambio forma parte de la normalidad del amor: no somos tan detallistas como al principio, o baja nuestro deseo sexual. Entra parte de la química del amor.
  • Ahora, lo que debes plantearte es: el cambio, ¿es algo que puedo tolerar o pasa por encima de mis principios? Que mi pareja se enfade con mi hermano porque siempre le lleva la contraria, quizás me moleste, pero puedo entender que mi pareja desee defenderse y hacerse respetar. Que a mi pareja ya no le guste tanto el cine independiente como a mí y prefiera ver otro tipo de películas, quizás es algo que pueda tolerar. Pero si ese cambio pasa por encima de lo que yo entiendo que debe existir en una relación, debes plantearlo seriamente a tu pareja. Si él o ella deciden mantener su cambio, quizás insistir no tiene mucho sentido.
  1. “Pensaba que tu serías aquello que yo quiero”:

La mayoría de las veces nos enamoramos casi sin conocer en realidad a la otra persona. Cupido hace de las suyas y “simplemente, te adoro”. Pero con el paso del tiempo veo que no eres del todo tan cariñoso como yo quisiera, que dejas por ahí todo desordenado, que eres un pasota con tu familia, me irrita lo sucio que dejas el lavabo por la mañana  o no te implicas con el cuidado de los niños… Cuando me doy cuenta que no cumples con lo que yo esperaba, empiezan las quejas. Y terminamos todo el día regañando. Si ambos miembros se encuentran en la misma situación, esto se convertirá en que nos pasamos todo el día echándonos en cara una u otra cosa.

¿Cómo puedes resolver este tipo de problemas?

  • Lo primero que debes hacer es respirar de forma calmada y profunda e intentar pensar con la mente clara. Ya sé que estás muy molesto con este comportamiento de tu pareja, pero has de definir de forma objetiva: “esto por lo que me quejo, ¿es un valor o una preferencia?”. Un valor es un principio básico en mi vida, una norma moral o algo tan importante que no podría vivir sin eso. Incumplirlo o dejar de tenerlo me haría sentir tremendamente mal, me deprimiría o incluso, me haría sentir que me traiciono a mí mismo. Una preferencia es algo que me molesta, pero que en el fondo, reconozco que puedo sobrellevarlo y que la otra persona tiene derecho a hacerlo así y no supone un atentando contra mí mismo o mi dignidad.
  • Si tu pareja no cumple con tus valores debes pararte seriamente en este punto. Imagina que para ti, no mentir es un valor. Si descubres que tu pareja te miente o miente a los demás de forma compulsiva, es algo que no debes aceptar. Hay valores algo más sutiles. No son principios fundamentales, sino algo tan importante en la vida de una persona que si dejara de tenerlo, se sentiría vacía. Por ejemplo, para Jorge el deporte es un valor. No podría dejarlo por mucho que su pareja se lo pidiera. Debes hablar con tu pareja para ver que siente. Si la otra persona siente que al cumplir con tu valor incumple uno suyo, esto os resultará una fuente de problemas continua y quizás deberíais replantearos la relación. Este fue el caso de Manuel y Paqui. Manuel adoraba el deporte, pero Paqui valoraba la familia por encima de todo. Cada vez que Miguel se iba con la bici suponía una discusión porque ella sentía que Miguel las abandonaba con la bicicleta. Manuel puede querer con locura a su mujer e hijas, pero de una forma diferente a como Paqui lo ve.
  • Si eres sincero contigo mismo y te das cuenta, que en realidad lo que te molesta es una preferencia, entonces debes aceptar esa parte de tu pareja. Si Paqui se dijera: “Miguel tiene derecho a tener su tiempo libre con la bici aunque me moleste, pero luego me demuestra que es un padre ejemplar, pasa las tardes con sus hijas y a mí me tiene siempre en cuenta”, Paqui preferiría que Miguel se quedara en casa un sábado por la mañana pero ya no se sentiría “traicionada”. En el caso de las preferencias, debes plantearte aceptar esa parte de tu pareja. La aceptación plena es fundamental para el bienestar de la pareja.
  • Pero aceptar no supone siempre agachar la cabeza. El equilibrio en la pareja debe ser algo fundamental e igual que tú respetas, él o ella debe respetarte, debemos ceder en diferentes momentos y sentir que ambos miembros de la pareja damos cosas por el otro.

3.“Yo sé lo que pasa por tu cabeza”:

Estos son problemas derivados de pensamientos irracionales (aquí te explico mejor a qué me refiero). Las personas tendemos a malinterpretar, suponer o generalizar en base a un detalle. La mayoría de los problemas de parejas se nutren de esto: “si no me llevas con tu familia es que no me quieres”, “en el fondo no me deseas”, “siempre pasas de mi”…

¿Cómo puedes resolver este tipo de problemas?

  • Lo primero que tienes que hacer es transformar tus pensamientos a pensamientos más objetivos, más racionales: “¿de verdad que el que no me preguntes qué tal el día es que no te importo?”; quizás es que tu pareja puede estar preocupada por algo; “¿Qué hoy no quieras hacer el amor es que ya no te atraigo?”; “¿realmente crees que te digo las cosas con mala intención y para hacerte daño?”.
  • Por otro lado, también debes incrementar los momentos buenos que tienes con tu pareja. Normalmente en estos casos, se ha caído en un bucle de malestar, echar en cara, y nos vamos alejando él uno del otro.

 

 

Zoraida Rodríguez Vílchez

www.zoraidarodriguezvilchez.es