Rendimiento versus resultado

El deporte muchas veces es injusto. Se mueve en términos de todo o nada, de blanco o negro, de ganas o pierdes, y es que al final compites por un puesto en la clasificación o por llevarte el partido que disputas. Si tu mente está puesta en llegar a la meta, al menos, entre los 5 primeros, como quedes en 6º posición te sientes realmente fracasado. La consecuencia ineludible es un atentado a tu confianza, a tu seguridad, y la cabeza traicionera comienza a cuestionarse: “¿eres realmente bueno?, ¿de verdad te pensabas que ganarías?, ¿a qué aspiras, iluso?”. Y los cimientos que se han construido tras días y días de duros entrenamientos, hacen ¡cataplón!, y se derrumban con gran estruendo.

Señores, hemos de reconocer que sobre lo que no podemos cambiar, no deberíamos gastar muchas energías mentales. Así que empecemos a tener claro que sí, que luchamos por un puesto, ese no cambiara jamás, pero que no somos ese puesto. Esa es la diferencia entre resultado y rendimiento. Si te mides exclusivamente por el puesto conseguido o por cuantos partidos has ganado, estás condenado a la inseguridad en el momento en el que algo falle; y créeme, en algún momento fallarás. No eres el único que juega o compite. Vamos a seguir luchando por ese puesto, por mejorarnos cada día, por crecer como deportistas, pero amigos, no os olvidéis de mediros también por vuestro rendimiento.

¿Qué es el rendimiento? Es todo lo que haces para llegar al resultado, pero éste último depende también de los rivales, y ahí no tenemos mucho control que digamos… Cuando un delantero marca un gol (resultado) ha tenido que ejecutar una serie de acciones: estaba completamente concentrado, atento a los compañeros, al balón, a los rivales… ha ejecutado los movimientos de forma correcta, desmarcándose de su rival y ha llegado al balón que le han pasado, con precisión medida, para ejecutar después un movimiento perfecto, con una fuerza calculada, para meter un cañonazo directo a puerta. Este es el rendimiento. Que entre o no entre entre los tres palos, ahora depende del portero, y eso esta fuera nuestro control.

Si cuidamos en cada entreno, en cada competición, que ese rendimiento sea perfecto, llegarán los resultados antes o después porque estamos jugando con la suerte, con la buena: la que hace que te lleves el premio. Pero no podemos descuidarnos ni un solo segundo y debemos darlo todo cada día para propiciar que nuestro rendimiento haga su trabajo y nos traiga la esperada recompensa. Mientras llega, no te juzgues exclusivamente por tus resultados, no caigas en el camino fácil que te lleva a la desilusión, a la desconfianza y que te hace dudar de ti, porque tú no eres tus resultados, o al menos, eres tú quien no te debe permitir que te juzgues exclusivamente por ellos. Es más difícil levantarse tras caer, seguir luchando por lo que te mereces, pero tiene más mérito.

 

Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa