Convivencia familiar psicológicamente positiva

Convivencia familiar psicológicamente positiva

La buena convivencia familiar es un factor importante para la calidad de vida. La familia es el grupo social donde normalmente pasamos más tiempo por lo que una convivencia positiva puede repercutir en las demás áreas de la vida.

Un hogar donde hay una buena convivencia familiar propiciará ese ambiente seguro, de amor y confianza que necesitan los más pequeños de la casa para desarrollar su personalidad y autoestima de una manera saludable.

Los primeros años de la vida de los niños influyen directamente en las creencias que establecerán sobre el mundo, los demás y ellos mismos. Es el hogar, el escenario más importante donde se forman y por ello tenemos que trabajar para que sea un lugar adecuado.

Esto no es una tarea sencilla. La rutina, las rabietas, el estado de ánimo, etc. de cada uno de los integrantes puede desencadenar situaciones de conflicto. Lo importante es establecer buenas dinámicas familiares para que todos estos factores (comunes a la vida de todos) no desestabilicen por completo esa convivencia.

Consejos para la convivencia en familia

  • La comunicación es muy importante. En el día a día es posible que falten esos momentos en familia para comunicar que nos preocupa, como nos sentimos, que nos gustaría que cambiara… por eso es ideal favorecer en medida de lo posible que las comidas y cenas sean en familia, sin distracciones, para dedicar ese tiempo a comunicarnos. Si no es posible, también podemos reservar un momento de cada semana destinado para ello.
  • Además de la comunicación es importante dar espacio a las emociones que sentimos, expresar como nos sentimos los adultos enseñará a los más pequeños de la casa que son válidas y es normal sentirlas y expresarlas.
  • Es muy importante pasar en familia tiempo de calidad, hacer actividades juntos. Ver películas, ir a pasar un domingo al campo, salir al cine, etc.
  • Respetar los espacios privados. Es importante para los más pequeños, ya que fomenta su autonomía y para los adolescentes para sentirse responsables de cuidar su espacio.
  • Fomentar la participación de todos en las tareas cotidianas. Siempre que podamos las adaptaremos a las edades de nuestros hijos, siempre hay algo en lo que pueden contribuir, recoger la mesa, recoger su cuarto, doblar calcetines…
  • Cuando tus hijos tengan rabietas, fomentar la comprensión y no tanto el castigo o retiradas de atención.

Con estos consejos podréis probar que tal mejora vuestra convivencia familiar. Es papel de todos, adultos y niños contribuir a que el ambiente de casa sea un lugar adecuado para el desarrollo de cada uno de los miembros de la familia.

Además de estos consejos, puedes ampliar información con los demás post que dedicamos en el blog relacionado con los más pequeños.

Andrea López
Psicóloga de Zoraida Rodríguez Centro de Psicología.