La comunicación lo es todo

No sabemos comunicarnos. Y la comunicación lo es todo. Es nuestra forma de relacionarnos: la única, la eficaz. Porque si esperamos a que los demás adivinen qué necesitamos para dárnoslo, estamos apañados. Nos falta asertividad en nuestra comunicación. Es capacidad para decirnos las cosas de forma clara, abierta, sin dar rodeos, y por supuesto, sin mentiras ni chantajes o insultos. Deberíamos hacer una revisión desde lo más alto de nuestro club, empresa o familia, hasta el último escalón.

Muchas veces los empresarios se quejan de que sus empleados no son eficaces. En deporte, la afición lo hace a cerca de que no hay resultados. Y es que a veces vivimos en una situación irreal, en la que de verdad no conocemos qué está pasando. Un empleado al que no le comunican la situación real de su empresa, inevitablemente se pasa el día temiendo lo que le puede llegar a ocurrir, porque el cerebro es así de persistente y no hace más que recordarle una y otra vez que hay algo que tienes sin solucionar y que debes ocuparte de ello. El problema es que esa solución no depende directamente de ti, pero el cerebro te recuerda una y otra vez que tienes un problema. ¿No sería más fácil por parte de la dirección haber tenido una comunicación clara con el empleado? Al menos tienes a qué agarrarte. Ya sabes lo que va a pasar, porque la incertidumbre es lo que el ser humano tolera peor.

Cuando hablamos del mundo deportivo pasa igual: opinamos con facilidad, juzgamos sin miramientos cuando igual no tenemos toda la información. Y sin que sirva para excusar a nadie, al menos, tener toda la información nos permitiría ser un poco más empáticos, ponernos en el lugar de la otra persona, y aunque no estemos del todo de acuerdo, al menos podríamos ayudar a buscar soluciones, en vez de poner zancadillas.

No entiendo la mala costumbre que tenemos las personas de no hablar o de no hacerlo a las claras. Esperamos a que los demás supongan qué nos pasa y cambien su comportamiento, pero no abrimos el pico. Y la otra persona puede estar en su mundo y no darse ni cuenta. Y ahí no hay mala intención. Hablemos sobre qué necesitamos, qué pedimos, qué queremos, qué está bien o mal a nuestro parecer. Así, cada uno desde su posición puede ver dónde se encuentra el otro y será más fácil encontrar puntos en común y el camino que nos acerca.

La comunicación lo es todo porque nos necesitamos, porque somos seres sociales que necesitamos a nuestro entrenador, a  nuestros compañeros,  a nuestra gente… y esta es la única forma de acercárnoslo. Dicen los estudios de psicología que hablar y desahogarse es un remedio muy eficaz contra cualquier malestar psicológico. El refranero popular ya lo dice: “tragas, tragas, tragas, y al final, estallas”. ¿Hablamos?

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa