La psicología deportiva en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

La Psicología deportiva en Tokio 2020

Fantástico el artículo que hoy he leído en El País titulado “El cerebro es un músculo que debe tratarse” de Robert Álvarez. A raíz de la retirada de la competición de Simone Biles, estrella estadounidense de la gimnasia artística, de la que se esperaban unos resultados espectaculares tras sus cuatro oros y una medalla de bronce en Río 2016. La salud mental le jugó una mala pasada, reconoce la gimnasta. El periodista hace un repaso de numerosos casos de deportistas de élite que han reconocido de forma manifiesta los problemas psicológicos que el éxito les ha traído.

El deporte es resultadista, eso no lo vamos a negar, pero como reivindico en mi artículo “Rendimiento versus resultado”, si solo te juzgas por el resultado, estás condenado a la depresión, al sentimiento de fracaso, a la pérdida de confianza y a la ansiedad total. Y eso es lo que le ha pasado a Biles. Ella misma ha reconocido en sus redes sociales tras el mal resultado en el potro: “después de eso, no podía seguir, no. No estaba lesionada. Bueno, sí, me había lesionado el orgullo”. Ese mal resultado derrumbó su confianza totalmente. Y olé por ella que se atrevió a parar, a decir al mundo “HASTA AQUÍ: soy más que un resultado y vuestras expectativas”, y no se dejó llevar por un pensamiento que es muy fácil que pase por la cabeza de cualquier deportista de élite “he de seguir, esperan de mí, ahora tengo que hacerlo mejor, tengo que resarcirme…”.

Me parece injusto que como sociedad a veces llevemos a aquellos que luchan durante cuatro años (y luego otros cuatro… y así…) por nosotros, por un país, a extremos de depresión y ansiedad o incluso de retirada deportiva. Una mala competición la tiene cualquiera, un fallo también. Y sí, ya sé que en el deporte al final se lucha por un resultado, pero tengamos cuidado afición, prensa, compañeros, profesionales que rodeamos a estos deportistas con nuestra forma de decir las cosas, que repito: el resultado es importante, pero ellos no son ese resultado. Un deportista de élite no puede juzgarse por un resultado puntual, sino por su trayectoria.

Esa es una de mis frases favoritas que le repito a la ganadora del primer Oro para España, Fátima Gálvez, tiradora, con la que llevo tres años trabajando. Junto con su compañero Alberto nos ha regalado esa primera medalla de la que estamos tan orgullosos y que les ha quitado el mal sabor de boca de sus finales individuales. Si cualquiera de ambos se hubieran dejado llevar por ese resultado puntual, no nos consiguen el preciado metal. No es más fuerte el que lo gana todo, sino el que sabe levantarse. Fátima, en la final mixta tuvo que tirar de toda la fortaleza mental que posee para resarcirse de un inicio de tirada complicado debido a la mala visibilidad. Si ella no es capaz de recomponerse, aplicando esta ley fundamental en la psicología deportiva, no estamos hoy brindando por el oro. En la vida, como en el deporte, no nos podemos juzgar por un fracaso, por un error pasajero. Repito: somos una trayectoria, no un resultado puntual. Y cuando algo se complique, nuestra fortaleza está en recomponerse, esa famosa resiliencia de la que tanto hemos oído hablar.

Y de esto son dos grandes ejemplos Fátima Gálvez y Simon Biles. En continuar, sin dejar de avanzar. ¡Enhorabuena a ambas!

Zoraida Rodríguez Vílchez

www.zoraidarodriguezvilchez.es